Mi familia tuvo el placer de recibir en casa a Oliwia Anna, una joven y maravillosa mujer de veinte y dos años, de origen Polaco y que a su edad ha visitado más de veinte países; su estadía me permitió ver al Ecuador desde una perspectiva diferente.

 

EL GATOPARDO Y LOS ECUATORIANOS

CAMBIARLO TODO PARA QUE NADA CAMBIE

 

Giuseppe Tomasi es un escritor italiano que entre los años 1954 y 1956 escribió su obra “El Gatopardo”, en ella describe un concepto político de crear una apariencia de cambio revolucionario con la intencionalidad de que los sistemas de gobierno, los  privilegios y las prácticas corruptas permanezcan inalterados.

 

Tengo más de cincuenta años y he sufragado desde 1979 cuando el Ecuador volvió al sistema democrático y he visto pasar por nuestras calles, plazas o por los medios de comunicación una interminable lista de salvadores de la patria, defensores de los sagrados intereses del pueblo ofertando  el "cambio definitivo",  he visto  a hombres y mujeres apoyar con su voto las promesas de siempre.

La visita de Oliwia, me dio la oportunidad de  mirar a mi país para mostrarlo con orgullo, pero  no pude evitar sentir alguna vergüenza, porque a las bellezas  naturales no las hemos enriquecido con servicios básicos eficientes, limpios y ordenados. Nos declaramos como un país  “unitario, democrático, pluricultural y multiétnico”, pero no nos reconocemos como tales, somos diversos, pero no nos aceptamos y con frecuencia no nos respetamos.

Con dolor debo reconocer que una parte de la ciudadanía se niega a evolucionar para aportar con acciones de responsabilidad ciudadana que se debe mejorar para dejar de lado las actitudes caóticas, irreflexivas, abusivas, irrespetuosas e intolerantes para con nosotros mismos o para quienes nos visitan.

Los ecuatorianos hemos desarrollado la creencia que el problema del país empieza y termina con bondades del gobernante y las acciones de su gobierno  y cuando no nos satisfacen, nos cansan, nos tocan o no responden a nuestros particulares intereses, los rechazamos, los cambiamos,  y deshacemos lo que ellos empezaron a construir para nacer una y otra vez, refundando la república cuantas veces sea necesario, para que “nada cambie”.

Me gustaría ser parte de un país que evoluciona en positivo bajo cualquier forma de gobierno como una reacción natural de su propia naturaleza y dinámica, para embellecer al Ecuador no solo con los paisajes naturales sino con el aporte creativo de cada ecuatoriano, para regalárnoslo a nosotros mismos y para millones personas de otros lares y que como Oliwia quieran visitarnos.

 

Jorge Mora Varela.