¿EL TERREMOTO DE MANABÍ FUE EL ÚLTIMO EN EL ECUADOR?

La respuesta evidente es NO, los registros históricos dicen que en los últimos ciento diez años, en el período entre los años 1906 al 2016, en el territorio ecuatoriano se han registrado siete terremotos con magnitud mayor a 6 grados en la escala de Richter y la probabilidad de que los eventos telúricos se repitan a futuro con una frecuencia menor a veinte años es altísima.

Es comprensible para todos que no podemos evitar los eventos naturales catastróficos, pero SI existe un margen de responsabilidad de los seres humanos en el control de las causas que generan víctimas humanas y daños materiales y sobre todo en las autoridades que debieron mantener un fondo de emergencia para solventar estas contingencias que están dentro de lo previsible.

Se ha señalado con claridad los sistemas constructivos NO son los adecuados y la responsabilidad es compartida entre justificaciones aparentemente válidas como la pobreza, la falta de programas de vivienda, la viveza criolla, o la supuesta capacidad y experiencia de los constructores que aprendieron su oficio de manera empírica y que por el hecho de repetirlo creen hacerlo con las normas de seguridad pertinente y con ello ponen en situación de riesgo a quienes habitan aquellas construcciones hechas sin criterio técnico, a vista y paciencia de las autoridades que no actúan de oficio.

 

Si NO se modifican estos hábitos socio culturales, el Ecuador está condenando a la muerte a muchos de sus ciudadanos y por supuesto luego luego oculta sus culpas con llantos y lamentos y poder extender las manos a la espera de la ayuda de los otros y a que ocurran los milagros de siempre; que ojalá no ocurra otra desgracia, que las fuerzas divinas nos protejan o que llegue la ayuda pertinente de los compatriotas, de los países amigos o del cielo.

Creo que debemos mejorar nuestra cultura, salir del pensamiento ingenuo o mágico que nos lleva a creer que con solo desearlo nada malo nos ha de pasar o que alguien nos va a proteger. Es el momento de actuar con racionalidad, a  estar preparados, porque habitamos en una zona de riesgo telúrico y actuar como lo decía el antiguo proverbio greco y que se encuentra en el Corán “Ayúdate que yo te ayudaré”.

Jorge Mora Varela