“14 MUERTOS Y 20 HERIDOS”, UNA NOTICIA QUE SE REPITE CON FRECUENCIA  EN EL ECUADOR

La noticia del accidente de la unidad de transporte interprovincial en las carreteras ecuatorianas, que dejó como saldo trágico catorce muertos y una veintena de heridos, es tan frecuente y que se ha repetido tantas veces desde el siglo XX, hasta el año 2016 y la probabilidad de que vuelva a suceder en el futuro es tan alta que es cuestión de tiempo para que se produzca otro fatal incidente con similares consecuencias lamentables.

Los factores comunes que se repiten en estas situaciones son las de expresar las condolencia a los familiares de los fallecidos, pronunciar el reclamo indignado, por la “ausencia de control policial en las carreteras”, denunciar “la impericia e irresponsabilidad de los conductores”, escuchar los testimonios de “la alta velocidad de circulación”, las promesas de “realizar las investigaciones hasta las últimas consecuencias” y a los pocos días olvidar el doloroso suceso hasta el próximo accidente fatal.

Los primeros incidentes en la carretera se los justificaba por las carreteras estrechas y sinuosas, hay todavía quien recuerda los fatales accidentes en las “curvas de duendes” o en las de “Otón”, los choques y volcamientos ocasionados por la espesa neblina de Yaguarcocha o de Atuntaqui, por el exceso de pasajeros, por la alta velocidad, por el cansancio o por el estado de embriaguez del conductor; siempre encontramos una justificación y las seguimos encontrando, no obstante vivimos en el país donde “tenemos carreteras”.

Pero ¿Por qué no hemos evolucionado en casi un siglo de circular por las carreteras y el hecho de llegar a nuestro destino lo hemos atribuído como si fuese un milagro divino?

Debo sospechar que algo falta en nuestra educación básica, a la que se olvidó formar en cada ser humano “un ciudadano”, capaz de entender la ley y cumplirla, independientemente si un policía nos vigila o no.

No es posible convivir en las calles y carreteras de manera pacífica y segura en el Ecuador, si no construimos en la mentalidad de cada ciudadano una persona que entienda, acepte y aplique una normativa común, como lo planteaba en el siglo XVII el filósofo Suizo Jean-Jacques Rousseau debemos construir un “Un pacto social” que nos permita a los ecuatorianos convivir con seguridad en nuestras vías.

Caso contrario, de tanto en tanto, lamentaremos la muerte de más ciudadanos y repetiremos de manera sistemática la cansina e inútil retahíla de lamentos, mientras no entendamos las raíces de nuestra conducta ciudadana errática y tomemos las medidas que permitan la solución definitiva de nuestro comportamiento suicida como ciudadanos y podamos evolucionar de manera positiva como sociedad.

 

Jorge Mora Varela

 Fuente Imagen: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/quito/11/un-bus-con-30-pasajeros-cayo-a-un-abismo