En los lejanos tiempos de mi niñez, se decía que el trompo era “sarandengo”, cuando sus movimientos eran irregulares, erráticos, impredecibles y terminaba sus alegres convulsiones en el lugar menos pensado.

GOBIERNO SARANDENGO

Y esa misma sensación es la que me invade, cuando miro el accionar del gobierno ecuatoriano presidido por el Lcdo. @Lenin Moreno Garcés.

En la gestión gubernamental, NO encuentro una línea de acción coherente, articulada al “PLAN TODA UNA VIDA”, plan de desarrollo 2017-2021, propuesto por el mismo gobierno, sino la suma bien intencionada de una serie de iniciativas diversas, contrapuestas, incompatibles o auto excluyentes.

Como si se hubiese hecho una lluvia de ideas libre, voluntaria, pero que antes de asumirlas como políticas de gobierno, se les olvidó pasarlas por el filtro de la compatibilidad con la línea matriz del régimen, su pertinencia, oportunidad y sobre todo su conveniencia.

Cada actor parece decidir a su libre albedrío, convenga o no; por ejemplo la entregó de la nacionalidad al periodista y activista de Internet australiano, fundador y portavoz del sitio web WikiLeaks Julian Assange, con el aparente desconocimiento del Presidente de la República.

 

O las primeras acciones erráticas, respecto al problema de seguridad en la frontera norte, dejando abierta la posibilidad a la intervención de actores extranjeros, en este caso de los Estados Unidos.

Estos contextos complejos, abrieron el espacio para establecer contactos con el gobierno norteamericano, con la visita del Vicepresidente Mike Pence y los acercamientos al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, para buscar financiamiento y asesoría en el manejo de nuestras finanzas públicas, como si no fuesemos capaces de asumir las políticas financieras que nos competen y que son de nuestra exclusiva responsabilidad, en un claro ejemplo de que los ecuatorianos, NO tenemos capacidad para entender, ni aprender las lecciones del pasado reciente, (las tres últimas décadas del siglo XX).

O es que ya hemos olvidado las RECETAS, inhumanas, carentes de sentido humanitario ni solidario y NO negociables que imponen los organismos a los cuales hoy el Ecuador lanza su mirada y que las que los funcionarios de turno disimulan con discursos que rayan en la ingenuidad y la ignorancia, de que llegado el caso, “Nosotros”, negociaremos de manera que NO se afecten los intereses de los ecuatorianos más vulnerables...

Además de descuidar los intentos de integración regional, amén de los esfuerzos para relacionarnos con el mundo, pero sin descuidar el entorno cercano, entonces ¿por qué dejar morir a UNASUR?, y no redefinirla, repotenciarla o reinventarla, además de atender todos los intentos de integración latinoamericana, esta es una tarea trascendental pendiente.

Si el gobierno fundamenta su plan “Toda una vida”, en los supuestos logros de la década pasada, entonces porque no activar, aquellas ideas que se dejaron de lado por el torpe manejo de las ideologías o del fanatismo político del gobierno anterior, como la idea de implementar un fuerte, potente y eficiente BANCO DEL SUR, donde los latinoamericanos ahorremos, financiemos nuestras obras, nos paguemos y crezcamos como región sin la dependencia de los Estados Unidos, La China o los organismos de crédito internacional como el Banco Mundial o el FMI.

Señor Presidente @Lenin Moreno, el trompo deja de ser “sarandengo”, cuando se afina su punta y creo que su gobierno que también es nuestro, debería revisar sus principios, políticas y acciones para encontrar el rumbo y la coherencia para saber hacia dónde vamos y hacer todo lo posible para lograrlo.

 

Jorge Mora Varela