Los tiempos de serenata que vivimos antaño en Mira - Balcón de los Andes reviven, en una noche de mayo celebrando el ser más sublime que Dios puso en la tierra la Madre, los mireños se unen bajo la dirección del colectivo El Mentidero para emprender por todos los barrios de la ciudad una gran caravana musical, donde artistas de ayer y de hoy a una sola voz, elevan sus melodías, en una típica noche carchense.

El Grupo Cultural “El Mentidero” - Serenata a la Madre

Las notas musicales con compases provenientes de guitarras y otros instrumentos con sincronización melodiosa, sumado más que todo un sentimiento de amor a la progenitora de nuestros días, se deslizan cual fantasma inundando las calles de los barrios desde: El Convento, hacia los Artesanos, pasando por Vista Hermosa, la Tola, las Esmeraldas, Chontahuasi, y más, avanzan cual niebla en la obscuridad sendos grupos de artistas que su único afán es de revivir las costumbres de mi tierra linda el Ecuador, para expresar su sentimiento, agradecimiento y el amor tan grande en este tiempo que lo han enmarcado para subrayar la existencia de nuestras Madres, porque el día de la Madre considero son los 365 días que contiene un calendario.

Aplausos para los organizadores de esta idea magnifica, aplausos para las decenas de artistas que se unieron en esta noche, aplausos a esas personas que con su bondad recorrieron las calles de Mira, con canciones, una rosa, una canelita y no falto por ahí un tardoncito.

Estas son enseñanzas de buenas costumbres y tradiciones, a la generación moderna de la tecnología, en definitiva la cultura de un pueblo noble, que en estos menesteres expresa sus sentimientos no de hoy sino de siempre.

La serenata no a muerto, la serenata sigue vigente en la mente, el corazón y la práctica de los mireños, hermosa costumbre ecuatoriana que revive en el Balcón de los Andes, felicitaciones, estos gestos y acciones unen a un pueblo que olvidándose todo se mezcla para celebrar repartir y gozar de este su pan cultural ancestral musical.

 

Marco Manosalvas

Un ciudadano del país, Mireño de corazón