La Guaca de Santa Rosa

La "Guaca" de Santa Rosa.

Bien sabido es que Doña Fulgencia Benítez (1767-1840) fue la mujer más rica de Tulcán y gozó del respeto y afecto de la comunidad, tanto que en los libros parroquiales aparece como madrina en más de cuatrocientas ocasiones. 

Quedó viuda y al casarse en segundas nupcias se vio obligada a guardar buena parte de su fortuna, dado el constante despilfarro de su marido. 

Ella, una mujer alta, corpulenta, fuerte y trabajadora, dueña de la hacienda Santa Rosa, hizo una “guaca” con tesoros de oro y plata. 

Al paso de los años, la famosa “guaca” de Santa Rosa empezó a arder.

Las Calaveras de la Catedral

Las Calaveras de la Catedral

Cada templo católico, sea este romano, ortodoxo o anglicano, guarda uno o más mensajes herméticos. Por cierto, en la actualidad ni los mismos sacerdotes saben lo que hacen, respecto al significado secreto de los ritos y de las formas geométricas que se encuentran en la liturgia y en las construcciones. 

Pues bien, la catedral de Tulcán, puesto que fue diseñada por un redentorista europeo a principios del siglo pasado, guarda ciertos misterios imperceptibles a simple vista y que son herencia de los Templarios.

Las Peñas

Las Peñas 

Nuestros mayores solían afirmar que cada viernes santo, en “Las Peñas” se escuchaba el tañido de misteriosas campanas y cuando esto sucedía aparecía una gallina de oro con sus polluelos del mismo género. Los que la veían trataban de alcanzarla, pero cuando estaban muy cerca de lograrlo, se esfumaba como por encanto.

Aseveraban que era tan claro el sonido de las campanas, que se escuchaba hasta Julio Andrade. ¿Verdad o fantasía? ¿Nadie lo sabe, nadie lo supo, nadie lo sabrá!

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