El Carbunco

EL CARBUNCO

Don Luis Alfredo nos cuenta.

Era niño, cuando con mi abuelita caminábamos por un callejón largo y oscuro, que llegaba a una quebrada, que baja de Chirchula. Aquel sitio tenebroso le llaman "el carnero" porque antiguamente en este lugar se faenaba ganado, cuya carne era secada al sol y se comercializaba a los pueblos de la zona.

Cuentan los ancianitos que siempre en "el carnero" de vez en cuando se ve arder una llama azul producto de un entierro de huaca, especialmente en mayo. Ciertos "huaqueros" por tener malas intenciones y ambiciones el tesoro se les ha escapado.

LEYENDA PASTO (PICUAQUER)

 

LEYENDA PASTO (PICUAQUER)

 

Picuaquer fue un pueblo hermoso por su paz y cordialidad de su gente, formado en su mayoría por casas de bahareque y cubierta de paja, calles desordenadas pero limpias adornadas con plantas y vistosas flores, dándole un toque de ternura y hospitalidad, sus moradores vivían felices, compartían cosechas y festejaban juntos las fiestas o culto a la siembra, el agua, al sol; existiendo equilibrio, cariño y respeto mutuo.

Los moradores habían elegido a sus gobernantes; un hombre y una mujer, sabios que dirigían y orientaban al caserío en forma eficiente, los problemas eran solucionados de inmediato practicando la justicia e igualdad para todos.

LA CURIOSA DE LA 10 DE AGOSTO

 

LA CURIOSA DE LA 10 DE AGOSTO.

En la ciudad de Tulcán existe la calle 10 de Agosto la misma que pasa por el Antiguo hospital "Luis G. Dávila" y llega hasta el río Bobo.

En la intersección de la mencionada calle con la Rafael Arellano existía una casa baja esquinera que con el paso del tiempo fue de la familia Zambrano.

Cuentan los abuelos que en dicha casa vivía una señora santurrona, beata y allegada en demasía a la iglesia, aquellas que se golpean el pecho, pero salen del templo y vuelven a caer en el mismo pecado.

La vida de esta mujer transcurría normalmente en la monotonía diaria de un pueblo pequeño de ese entonces. Dicha señora que por las noches se pasaba en vela, atisbando por una pequeña ventana todo lo que sucedía en las obscuras y frías noches de Tulcán.

LOS OJOS EN EL RIO

Jorge Mora Varela, presenta: Una historia del realismo mágico ecuatoriano,

del “Mundo de Simón” y

de “Antonia” @tonialashapei

 

LOS OJOS EN EL RIO

Desde hacía unas cuantas noches, mi esposo empezó a sufrir pesadillas, su sueño era inquieto hasta que se despertaba de manera violenta, aterrorizado, bañado en sudor, como si buscase escapar de un temor que lo perseguía y lo angustiaba.

 

El día de sol y la tormenta

Aquella mañana el calor era sofocante, mucho más de lo normal, parecía que el sol estuviese más cerca de lo habitual, la temperatura amenazaba con terminar con quemar a las plantas, los perros estaban recostados a la sombra y permanecían quietos, sin siquiera insinuar su acostumbrado paseo matinal y nosotros intentábamos cumplir con las tareas en medio de un calor incómodo e insoportable.

Mientras nos preparábamos para tomar la comida del medio día, la temperatura empezó a disminuir de manera brusca, en medio de una serie de ráfagas de viento que corrían de manera fuerte y parecía que corría por los cuatro costados.

Mi esposo aseguró que en la tarde iba a llover y así fue, sin apenas percatarnos, el ambiente se cubrió de penumbra que evidenciaba la presencia de la lluvia fuerte, acompañada de una tormenta eléctrica, que dejaba ver su potencia y su extraña belleza en el firmamento cubierto de nubes obscuras.

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