EL OPROBIOSO ORIGEN DE LOS TOROS DE FUEGO DE MIRA

 

En la población de Mira en la Provincia del Carchi, se celebran las fiestas de la Virgen de la Caridad con una corrida taurina, con un toro que tiene su cornamenta en llamas.

Pero ¿de dónde nace esta manera de celebrar una fiesta religiosa?

Fuente: Internet

El investigador español Fermín Mayorga, experto en el tema de la Inquisición y el Santo Oficio en España ofrece datos que permiten entender ciertas tradiciones y costumbres que nacen bajo ciertas circunstancias y que luego se difunde por el mundo sin que nadie recuerde sus orígenes o sus razones y se instalan en cualquier parte, para celebrar cualquier cosa.

 

La Inquisición

La Inquisición española o Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, fue una institución fundada en el año de 1478 por los Reyes Católicos, para mantener la ortodoxia católica en sus reinos. Nacen con los “Autos de Fe” o juicios a los que se sometían a quienes profesaban una fe diferente al catolicismo.

La Inquisición fue un Tribunal creado por el Vaticano para eliminar a las prácticas de fe diferentes al catolicismo, como el Judaísmo, el Islamismo, el Luteranismo o a quienes no creían en la divinidad de Jesús de Nazaret, entonces utilizaron las hogueras para matar a los que pensaban de manera diferente o que a través del terror intentaban persuadir a los no católicos a adoptar su fe religiosa.

En el Medioevo se creía que era deber de la Iglesia Católica condenar a los no creyentes en la divinidad de Jesús, a recibir azotes, recluir en la cárcel, o a servir como remeros en los galeones que viajaban al Nuevo mundo, llevar a la horca o a la hoguera a quienes profesaban una fe diferente a la oficial.

Dependían y eran auspiciadas por el papado y las monarquías, para hacer crecer el cristianismo como lo ordenaba la iglesia oficial.

 

Autos de fe

Eran las ceremonias que se desarrollaban en la plaza principal de los pueblos o ciudades españolas, donde los condenados escuchaban las sentencias, luego de ser juzgados en las iglesias y luego los llevan a la justicia civil para que reciban la condena de muerte.

A los inculpados se los detenía, se les confiscaban sus bienes, se le preguntaba si había cometido herejías, si lo negaba se lo llevaba a la cámara de tormentos y si persistía en la negativa, pasaban a ser torturados.

Una vez que se tenía la confesión, se preparaba el “auto de fe”, que consistía en adecuar la plaza del pueblo, donde eran llevados los reos, en una especie de desfile con los inquisidores y los soldados para recibir primero las burlas y las ofensas de pueblo, para que los que eran condenados ese día suban al cadalso a recibir el castigo de muerte.

 

Segundo día de los “Autos de fe” y los toros de fuego

Los que no eran condenados el primer día, debían esperar hasta el medio día de la segunda jornada de los "autos de fe", cuando recibían los azotes que en algunos casos les provocaba la muerte. En este grupo solían estar las personas acusadas de practicar la brujería, la blasfemia, la sodomía y eran a estas personas a quienes habían que eliminarlos porque podrían traer desgracias, terremotos, inundaciones y había que llevarlos de la justicia eclesial a la justicia civil para quemarlos vivos.

Luego de las condenas y castigos, para celebrar la victoria de la fe ante las herejías, la autoridad eclesiástica disponía que se soltara en la plaza pública un toro con los cuernos encendidos con fuego y se terminaba la celebración con una verbena en medio de la algazara popular, porque el bien había vencido al mal y la fe católica sobre el demonio.

Hasta que en el año de 1834 la reina María Cristina de Borbón, firmaba el decreto de abolición definitiva del Tribunal de la Inquisición en España.

En el siglo XX, los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, reconocieron la crueldad de estos actos de intolerancia, de barbarie y le pidieron perdón al mundo por estos hechos.

 

Los toros de fuego en Mira

Sin embargo en algunos rincones del mundo como en la Ciudad de Mira en la Provincia del Carchi en el Ecuador, aún se mantiene como parte de una celebración religiosa y a partir de la segunda mitad del siglo XX como parte de la celebración política y que debió morir con el fin de la inquisición y que en el siglo XXI, se ve más grotesca por el maltrato al toril, aunque el pueblo ecuatoriano reconoce derechos a la naturaleza y un aprecio especial por la vida animal.

 

"Por la erradicación de las pseudo-tradiciones como los “toros de fuego” que vienen de tiempos de barbarie y que atentan contra una sociedad de derechos y el cuidado preferente de los animales"

 

Jorge Mora Varela

 

 

 

Fuente Imagen