El Carbunco

Parroquia: Mira

Una noche muy oscura, cargado mi pala, fui a ver el agua de rie­go, porque estaba de turno; Ha­cía frío y el poncho no me calen­taba lo suficiente. A lo lejos vi una luz muy brillante que se me acercaba muy despacio.

Al acercarse la aparición, miré que se trataba de un animal parecido a un pe­rro de color negro intenso, con una luz brillante en la frente. Este extraño ser pa­recía indefenso.

Únicamente me llevé un gran susto. Sin embargo, dicen que cuando se mira al carbunco -porque tal nombre tiene- la persona debe llenar su espíritu de fortaleza hasta lanzarse al animal y despren­derle la luz, que en realidad es un dia­mante. El animal, arrebatado su tesoro, llora desconsoladamente y desaparece en la noche.

Pero hay que tener cuidado. Quien le ha quitado el diamante debe acudir de pri­sa a su casa y atrancar las puertas, porque el carbunco regresa a buscar su talismán.

Este perro fantástico habla: "devuélveme mi diamante y te concedo cualquier deseo". Por eso cuentan que hay quienes han amanecido ricos, aún con el recuer­do de su cama de esteras. Adán, mien­tras miraba al carbunco recordaba todo lo que le habían contado sus mayores, asustado todavía, regresó a su casa y hasta olvidó entablar el agua para su te­rreno. La próxima vez, acaso, se encuen­tre con el carbunco y si pierde el miedo, se anime a quitarle el diamante de la fren­te para salir de pobreza.

 

Tomado del Libro “MEMORIAS DE MIRA”
Autor: Rosa Cecilia Ramírez Muñoz

Imagen: El Universo