Te encontraré abrazada a mí en esta oscuridad,
con esta música trágica de la existencia,
con este calor tan mutuo y de la eternidad,
con una mordida boca que la pasión presencia.

Me rodeaste el alma misma con tu cuerpo,
tan tibio, tan ligero, tan indefinible,
que en la profundidad del mundo donde duermo
resucitaron los fénix y existieron los imposibles.

 

En esta oscuridad y en mis brazos
te quedaste furtiva pero intensamente,
imborrable alegría y vida de mis amantes pasos
que amarán sin morir, eternamente.

Por: Miguel Bolaños Vela (Angelus)