Una vez que Luis Vásquez resuelve llegar a mi humilde y escaso bagaje, con interrogantes singulares, en las que seguramente de una u otra forma otros personajes en diferente tiempo y condición se habrán enfrascado, paso a precipitar del ENUMA ELISH (en Acadio, cuando en lo alto los cielos), lo que mejor mi espíritu pudo lograr.

 

1. Partiendo de que el LOCO es:

 

            - Pensador de un saber difícil, cerrado, esotérico.

            - Chamán, ermitaño, iluminado.

            - Payaso del circo dionisiaco.

            - Arlequín del caosmos norandino.

 

…y de que la LOCURA es:

 

            - Castigo a la insensatez.

            - Expresa el cosmos y se comunica con los secretos de la creación.

 

¿Cree Ud., con lo dicho anteriormente que don Quijote puede ser calificado de loco, poeta y sabio? Diga sí o no y por qué.

 

            No puedo responder simplemente con un sí o con un no a lo solicitado, por el hecho de que arriba se exponen diferentes conceptos que en su raíz arcana representan y hablan de cosas diferentes. Por tanto prosigo como a continuación se verá.

 

 

Seguramente ya muchos habrán llegado a la conclusión de que en verdad aqueste noble hidalgo de la mente de Cervantes es un pensador de un saber difícil, o cerrado o esotérico. Sin embargo, en las alturas de los milenarios, el bagaje de don Quijote llega hasta un grado de luminiscencia no tan apreciado como se lo pensaba. Allá en la lejanía de Arcadia, la figura de “de la Mancha” encargada por un momento en una realidad bastante cercana a la tercera vertical (dimensión nuestra), no llegaba verdaderamente a la talla de los misterios que fluyen en los seres de luz, no sin esto robarle su importancia y trascendencia.

 

Desde el punto de vista del CHAMÁN, es más que seguro que el afamado Quijote encaja perfectamente en este mundo (mundo del chamán), puesto que, como Mircea Eliade afirma, “viaja” en un estado modificado de conciencia inducido por diferentes medios. Se puede decir que los chamanes visualizan y describen las condiciones del otro mundo, creando su propia realidad. Esto nos lo afirma Jorge Blaschke en su “Enciclopedia de las Creencias y Religiones”, que respecto al tema sigue diciendo que la forma de trabajar se basa en cambiar un conjunto de creencias acerca de la realidad, ya que para entrar en su mundo es necesario el abandono de los supuestos de cada mundo en particular. Así los chamanes han comprendido que no es preciso ir a ningún lugar, sino entrar en su propio interior para transformarse.

 

El EREMITA, o ermitaño, es símbolo del misterio de lo “insondable”. Representa el principio del amor como acto puro, el elemento de conservación y renovación, el genio protector, la prudencia, la iniciación en los arcanos de la vida superior. Es la manifestación de la luz divina en el obrar de los humanos, la sabiduría absoluta, la comunión del pensador con su pensamiento y la cosa pensada. Representa la discreción, la caridad y el conocimiento; la selección entre lo verdadero y lo falso, el agrado y el desagrado por lo que es moral e inmoral, el juicio que compara y resuelve. Propende al desarrollo molecular, la culminación de todo lo que es anterior, el ornato de la obra concluida y la ascensión a planos más elevados.

 

Por lo anterior, nuestro personaje encaja a medias en este marco; don Quijote además, jamás aparece en abandono físico, puesto que generalmente pasa acompañado de su noble escudero. El Eremita es un ser (por decirlo así) físicamente solo y retirado de las aventuras del mundo, recluido en algún punto tridimensional de la Creación para trascender este mismo plano y fusionarse con el TODO.

 

Desde el foco del ILUMINADO, don Quijote de la Mancha tiene mucho camino que recorrer. El Iluminado siempre conserva su estado de VISIÓN en COMPLETA LUCIDEZ, el ES, siempre pasa despierto y contemplando con sumo éxtasis la belleza suprema de todos los aspectos del Absoluto. Su estado de existencia es el mismo de los dioses en mayor o menor grado dependiendo de las escalas divinas evolutivas. El Iluminado acepta la VERDAD que el Gran Espíritu encausa por medio de Su Voluntad y Su Gracia a través del libre albedrío o ser externo de uno de estos grandes seres. Apenas asomarse a su visión es toparse con una luz enceguecedora.

 

Un PAYASO DEL CIRCO DIONISIACO está envuelto en demasiados velos mistéricos superiores que no tienen un fácil acceso siquiera por un chela alerta. Si bien es cierto que las cosas o circunstancias que encontramos mirando con otra luz la desenvuelta historia del flaco hidalgo y su escudero, nos hacen comprender mucho de la existencia del ser humano en su aspecto espiritual y nos cuentan temas relativos a la Cuarta Clase de Alquimia (la Alquimia de la Vida); no es suficiente para poder asir la espada ígnea y desgarrar los terriblemente sagrados velos de los misterios dionisiacos.

 

Un ARLEQUÍN DEL CAOSMOS NORANDINO debería ser otro personaje originario de estas frías y terribles tierras que guardan secretos preciosos. Podemos nombrar por ejemplo a un Juan Chiles. Quizá que el Quijote pueda ser comparado con alguno de los personajes de acá no pongo excusas. Me atrevería a evocar en el nombre de Quilla al mismo Chuil para que nos ayude a vislumbrar la discusión presente. Más por mi parte no añado otra cosa.

 

Generalmente en nuestra sociedad la LOCURA es mirada como algo descompuesto y fuera de lo “normal”, porque quien se mete en este mundo actúa fuera de los paradigmas colectivos. Un loco, desde el punto de vista mistérico, es quien ha comprendido que salir de los sistemas gregarios es una gran solución para los tropiezos que se intercalan en el camino de regreso a la Fuente. Por lo tanto la locura desde un canto de la Sustancia Luz Universal, propone un sistema de sabiduría por medio de la mayéutica que golpea inmisericordemente a la estupidez de un insensato, principalmente porque el insensato ni siquiera sabe que no sabe. Entonces sea por esto quizá en que estemos de acuerdo de que la locura “expresa el cosmos y se comunica con los secretos de la creación.”

 

Y en fin, encontramos al final de que don Quijote es un loco dentro de ciertos marcos o puntos de vista, es un poeta porque sabe apreciar este arte y lo sabe plasmar en el desarrollo de su acción y eso nadie lo niega; en cuanto a sabio…no sobrepasa los límites de nuestro común mundo cotidiano, no yendo a los infinitos confines de los Venerables Ascendidos.

 

 

2. Al hablar de arte, se habla de:

 

            - Plano de composición.

            - Fuerza de la sensación.

            - Sensaciones y figuras estéticas.

 

¿Cree Ud., que para el caso de Tulcán se cumplen estas características que hacen del arte una expresión vital del ser humano?

 

Lamentablemente en nuestra cara ciudad de Tulcán, se tiene la falsa apología de que es una ciudad comparable a la Atenas griega por algunos de nuestros coterráneos, siendo que la realidad refleja con toda claridad cosa muy diferente y de muy rebajado nivel. No niego que en nuestro amado suelo haya cualquier cantidad de potencial artístico dentro de casi todos los campos que cubre el arte, habiendo el punto de que inclusive está desapareciendo o se mantiene en letargo por el hecho de que el apoyo para estos exponentes no se lo encuentra; lo que hay es una “pantalla para las roscas de auditorio y aplausos.”

 

En primer lugar, ¿es posible detectar a primera vista un desarrollo netamente artístico hasta en los últimos resquicios de la urbe? Seamos sensatos, debemos responder sin ambages que esto no se cumple. Lo que miramos es comercio, es contrabando; en ningún lugar la ciudad se mantiene y/o vive por medio de la expresión artística.

 

Cuando uno llega a ciertas ciudades, y siente cierta calidez y emoción estética es entonces viable la calificación de fuerza de sensación. Al llegar a Tulcán, lo que uno siente es el estado de frialdad hasta de la gente, las construcciones no reflejan estética y manejo de maestros artistas. El arte no es visto a primera vista, mucho menos se lo puede sentir.

 

Tulcán muere en su Ser artístico, vive así sólo en ligero hálito espiritual de algunos de sus habitantes.

 

 

Miguel Ángel Bolaños Vela

(Ángelus)