El mago descendía de las alturas

en los rayos de la luna.

 

Visitaba sus bosques de locura,

conjuraba al fuego de una infernal laguna

para llevar calor al frío de la mixtura

entre nieve y espinas sin ternuras.

 

…y cantos escuchaba,

de la profundidad del bosque venían,

era una voz que al mago encantaba,

resuellos de los duendes blancos se oían.

 

 

El mago descendía de las alturas

en los rayos de la luna.

 

Brillaba una dama en la hojarasca oscura,

como una diosa de la noche profunda,

su belleza atrajo al mago con ternura

mientras la miraba, disfrutaba su hermosura.

 

Se encontraron, y el misterio empezaba,

los antiguos de las estrellas acudían,

el mago a su hada la besaba, ¡la besaba!,

sortilegios de los brujos se cernían…

 

El hada y el mago iban a las alturas

 

en los terribles rayos de la luna.

 

Por: Miguel Ángel Bolaños Vela (Ángelus)