A MI PADRE

“Porque a veces olvido que no eres inmortal”

 

A veces olvido que no eres inmortal,
porque me has enseñado a hacer inmortales los momentos,
me das alas para volar, aunque no me sueltas completamente,
entonces me abrazas con fuerza y me pides que no me vaya más lejos,
porque el tiempo para ti corre más de prisa y
si me pierdo no podrás ir a buscarme.

 

 

A veces olvido que no eres inmortal,
porque desde el primer momento que nos cruzamos
en el mismo camino pactamos un compromiso de amor eterno y
en silencio y casi sin memoria firmamos un te quiero.

A veces olvido que no eres inmortal,
porque me pierdo en los pequeños detalles,
olvido que no estarán ahí siempre y
algún día esas pequeñas cosas terminarán,
que no siempre estarás ahí
pretendiendo cuidarme de demonios invisibles para mi
pero demasiado tangibles para ti.


A veces olvido que no eres inmortal y
me hago a la idea de que aquel beso en la frente
que me das cuando pretendo estar dormida estará ahí eternamente.


A veces olvido que no eres inmortal y
me gusta pensarte como eterno,
entonces cierro los ojos muy fuerte
queriendo capturar un momento para siempre,
pero de repente despierto y recuerdo que aún te tengo y
que mientras estés conmigo, aquel momento puede ser eterno.

 

 Por: Daniela Mora Santacruz