PADRE

 

Un campaneo de identidad del hombre TULCANEÑO  Jorge Humberto Mora Burbano en el cincuentenario de su muerte.

26 de diciembre de 1966 - 26 de diciembre 2016

 

PADRE

Un campaneo de identidad

 Mi padre-1

Hombre nacido de las entrañas de mi pueblo,

en el fuego que se escapó de los volcanes,

y que aprendió a caminar en solitario,

sin el abrigo de su madre.

 

Creador de cayados, enraizados en la tierra,

firmes, claros y seguros

para señalar  los caminos de tus hijos,

porque tenías que emigrar al infinito.

 

Querido Santa

Querido Santa

 

24 de diciembre de 2014

 

Recuerdas que hace 5 años te pedí un carrito a control remoto de tres velocidades poder jugar con mis amigos; y en lugar de eso me trajiste un hermanito?

-          Pues tengo algo que decirte:

 

Los hermanitos tardan mucho en crecer, no importa cuánta agua y tierra ponga en sus pies, siguen del mismo tamaño, con las plantas es más fácil.

 

Enseñarle a caminar fue más difícil de lo que imaginada, sus piernas eran muy débiles y pequeñas; y por más que me esforcé en mostrarle como se hace, el no parecía interesado en aprender.

Un canto a la vida

Una gota de nostalgia por los jóvenes TULCANEÑOS Luis Armando en el 50° aniversario de su nacimiento y 30° de ausencia.

Y  Rubén Darío para cantar, desbordar de alegría y alejarse.

 

Un canto a la vida

 

Apasionados del rumor de la guitarra,

de las canciones de amor,

de la risa y los amigos,

de la vida.

 

SIMÓN Y LOS DUENDES

Del realismo mágico de la Provincia del Carchi

 

SIMÓN Y LOS DUENDES

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Levantarse

La “amistad” entre mi hijo y su perro, rompía con todas las reglas de la casa; el hermoso pastor alemán de cuatro años de edad, dormía a los pies de la cama de mi hijo quien a sus diez y seis años, crecía de prisa como nunca antes lo había hecho, pues sobre su rostro se marcaban las primeras barbas y el bigote que  dejaba ver su sombra en su rostro de niño.

Entonces con el cantar del gallo, se levantaba su perro de nombre “Simón”, como un rito que se repetía cada semana; se estiraba lentamente para quitarse el pesadez del sueño, sacudir con fuerza su cuerpo e ir donde estaba mi hijo, lamer su rostro y despertarlo.

Entonces los dos se  miraban con alegría, mientras Simón lanzaba sus grandes orejas hacia atrás, mecía su cola como si fuese una hélice en pleno vuelo, mi hijo saltaba de la cama y se vestía de prisa con la indumentaria deportiva que había dejado preparada la noche anterior; mientras se dirigían a la cocina para calentar un jarro con café negro comentó, - hace frio esta mañana y creo que sopla el viento - . Apenas terminaban de ingerir un par de panes de cuajada y beber la aromática bebida, se disponían a iniciar la aventura de correr por los maravillosos pero enigmáticos senderos de TULCÁN.

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