SIMÓN Y LOS DUENDES

Del realismo mágico de la Provincia del Carchi

 

SIMÓN Y LOS DUENDES

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Levantarse

La “amistad” entre mi hijo y su perro, rompía con todas las reglas de la casa; el hermoso pastor alemán de cuatro años de edad, dormía a los pies de la cama de mi hijo quien a sus diez y seis años, crecía de prisa como nunca antes lo había hecho, pues sobre su rostro se marcaban las primeras barbas y el bigote que  dejaba ver su sombra en su rostro de niño.

Entonces con el cantar del gallo, se levantaba su perro de nombre “Simón”, como un rito que se repetía cada semana; se estiraba lentamente para quitarse el pesadez del sueño, sacudir con fuerza su cuerpo e ir donde estaba mi hijo, lamer su rostro y despertarlo.

Entonces los dos se  miraban con alegría, mientras Simón lanzaba sus grandes orejas hacia atrás, mecía su cola como si fuese una hélice en pleno vuelo, mi hijo saltaba de la cama y se vestía de prisa con la indumentaria deportiva que había dejado preparada la noche anterior; mientras se dirigían a la cocina para calentar un jarro con café negro comentó, - hace frio esta mañana y creo que sopla el viento - . Apenas terminaban de ingerir un par de panes de cuajada y beber la aromática bebida, se disponían a iniciar la aventura de correr por los maravillosos pero enigmáticos senderos de TULCÁN.

Mi viejo Tulcán

 

El 11 de abril, una declaración a amor a mi viejo Tulcán en sus 166 años de cantonización.

 

Mi viejo Tulcán 

Jorge Mora Varela

Te miro

mi viejo Tulcán

desde balcones lejanos.

 

Te quiero,

porque nací en tu pecho,

y  crecí en tus calles.

 

Serenata

Dedicado a los hombres y mujeres que descubrimos el amor a la luz de la luna  y con los acordes de una guitarra

 

Serenata

 

Quiero cantarte,

a media noche,

con la luna llena,

un par de amigos y sus guitarras.

 

Te he visto, antes de partir

Un homenaje a mi amigo Wilfrido Chugá que se alejó dejando una impronta de fe, de inteligencia y de recuerdos profundos.

 

Antes de partir

 

Te he visto antes de partir,

sin rencores, sin temor,

con la conciencia serena,

al haber saboreado la vida.

 

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