Que me entierren de pie

Que me entierren de pie.

 

“Dedicado:

A quienes no claudican,
ni se humillan,
ni se venden.


Que me entierren de pie,
con la frente en alto,
de cara al monte blanco
que la recompensa es libertad. 

 

Los Estudiantes

 Los Estudiantes.

Un homenaje a los hombres luchadores de mi pueblo, que cuando fueron estudiantes del Bolívar y el Vicente Fierro, dieron muestra de coraje y rebeldía en las huelgas y en las marchas populares. 

¿Dónde están los estudiantes?
En el alma de la gente,
en la historia de las calles,
en el temor del que gobierna.

 

Tulcán en una tarde de domingo

Tulcán en una tarde de domingo.

 

Mi pueblo me regalaba una tarde serena,
la Bolívar y la Sucre reposaban casi adormiladas
la gente caminaba lentamente, indiferente
ajenos, aletargados y distantes.

Llevaba el volante del auto cadenciosamente,
la ciudad me regalaba un paréntesis de paz,
se veía serena, plácida y tranquila,
diría... amorosa, tibia y complaciente. 

Madre

 Madre 

 

Dedicado al mejor de los milagros, hecho mujer,
Doña Norma Italia Varela Robalino,
Y en ella a las madres de mi pueblo.  

Mujer de huella inconfundible,
creadora de nardos y de sueños
entregados con generosidad a la vida,
como suaves versos en el tiempo.

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