La cima del Monte 

  

Me gusta mirar el infinito desde arriba,
desde la cúspide blanca del monte,
para enamorarme una vez más ,
de manera vibrante de la vida.

 

 

Para decirle si al placer dulce de mi compañera,
a mis amigos depositarios de toda la nostalgia,
a mi tierra que conoce mis secretos,
al aire frio que corre por mis venas.

Para mirar el infinito y sus paisajes,
que ningún profesor puede explicar,
testificar que la geografía carece de líneas y de límites,
y que la belleza se puede capturar en la palma de la mano.

Descubrir que las barreras son ilusiones de la mente,
que no son necesarios los letreros que prohíban,
que no hacen falta las autoridades que permitan o repriman,
que no hay espacio para el miedo, la culpa o el cansancio.

Me gusta mirar el mundo desde arriba,
para divisar una infinita promesa de otras cimas,
para tener pretextos y seguir caminando,
para encontrar lugares desde donde se pueda volar en libertad.

 

 Por: Jorge Mora Varela