¡Advertencia!

Jorge Mora Varela, presenta un artículo provocatorio, NO apto para los amantes de la rutina, conservadores declarados, homofóficos inconscientes y con la ingenuidad desde su ADN.

 

LA POSTMODERNIDAD Y LA CAVERNA DE PLATÓN

 

El mito de la caverna de Platón describe la situación de los humanos que vivían encadenados desde su nacimiento a una cueva donde lo que veían eran sombras reflejadas en la pared de la caverna y eso era lo único que conocían y para ellos esta era su realidad.

Traigo esta referencia porque en estos tiempos al que definimos con un cierto aire de pedantería “la postmodernidad”, los seres humanos seguimos en la misma caverna a la que se refiere el filósofo de la Grecia antigua Platón.

 

Con la diferencia que en los tiempos mundializados y tecnologizados, de manera programada y precisa en el transcurso de un año, los que manejan el poder, nos cambian de comando y entonces nos ponemos en el “MODO” que manda la ocasión, condenados a repetir la rutina por toda nuestra vida.

Durante todo el año tenemos una serie de “MODOS”, a los que nos adaptamos de manera dócil y en masa:

En diciembre y en navidad el MODO, nos llenamos de espíritu navideño, entonces somos solidarios, generosos, regalones y a la búsqueda del “verdadero sentido del nacimiento del niño” en medio de novenas, cenas navideñas, regalos y villancicos.

El fin de año el MODO, nos pide compartir buenos deseos, augurios, interiores amarillos, uvas, maletas, brindis, pirotecnia, en las calles donde se mezcla el aparente dolor de las viudas, el llanto fingido y la sexualidad grotesca que denota una actitud de homofóbica profunda, para quemar las frustraciones del año que termina y con la ingenua esperanza de atraer la buena suerte a punta de fuegos artificiales, cábalas y supersticiones.

En enero, el MODO nos sugiere retomar la rutina y la talla habitual de la ropa, hasta que febrero nos coloca en el MODO de seres que celebramos el amor y acudimos presurosos al mercado de las flores y los chocolates para demostrar cuanto queremos al ser amado.

Para entrar luego en MODO transgresor, con licencia para cometer los pecados capitales que permiten los días de carnaval, hasta parar de inmediato con el MODO de arrepentidos y conscientes de que polvo somos y en polvo nos convertiremos y cuarenta días después el MODO nos señala como culpables de la muerte del salvador, que vino al mundo para morir por nosotros.

Y así el MODO nos indica como ponernos: a celebrar a la madre, al niño, a la secretaria, al escudo o a halloween o a celebrar cualquier banalidad, o entrar al MODO comprar el viernes negro, aprovechar la semana de descuentos de la tarjeta de crédito o al MODO que les plazca o inventen los dueños de los medios de consumo.

Y así año tras año, transita nuestra niñez, juventud, adultez y vejez, hasta morir con la certeza de haber obedecido los mandatos de cada uno de los MODOS, que nos impone la FUERZA OBSCURA que domina nuestras miserables vidas.

Por estas razones quiero evitar la tiranía de los MODOS y escapar de esta MATRIX castradora, que domina la vida de los ejércitos de humanos simples, adaptados, obedientes y civilizados para marcharme con los aventureros, transgresores y libres.

FIN