"Te sigo queriendo, 

como el primer día,

con la algarabía de un tamborilero,

como el primer día te sigo queriendo". 

La manera como entiendo el amor a mi compañera de vida.

 

LAS IDEAS FUNDAMENTALES DE LA MANO DE ALBERTO CORTEZ

 

La ausencia del cantautor argentino Alberto Cortez es un hecho que permite sentir la contundencia del sentimiento de dolor que genera:

“cuando un amigo se va” ,

La sensación de ausencia indescriptible de:

“un espacio vacío”

La segunda mitad del siglo XX, donde:

“golpe a golpe”

"verso a verso”,

(Cantares Machado-Serrat)

Transcurría la juventud, fuimos construyendo a nuestra manera la forma de entender y asumir la vida, cuando la cultura popular no alcanzaba a explicar el mundo y la modernidad que se sospechaba era amplio, diverso y por lo tanto enigmático, sugerente y bello, entonces la radio de tubos, la televisión en blanco y negro, los discos de acetato, eran las ventanas que permitían conocer y admirar lo que había más allá del horizonte.

Un mundo fascinante con la influencia del icónico y paradigmático año de 1968 y la contracultura, un escenario para romper los conceptos anclados al saber local. La mano de Serrat, Cabral, Alberto Cortez, permitieron llenar la mente con las ideas que no pudo construir mi pueblo y su cultura, ni la familia, ni la iglesia, ni la escuela, ni el colegio, eran esos cantautores, capaces de regalarnos en la poesía hecha canción, las ideas y los conceptos sugestivos, atrayentes, amplios, que determinaron nuestra vida.

Soltaron las amarras y les dieron libertad a las alas con unos cuantos versos:

“Me gusta andar, pero no sigo el camino,

pues lo seguro ya no tiene misterio”

(Facundo Cabral)

Marcaron la compleja y difícil relación con la noche, el vino y los amigos:

Pero qué lindo es el vino,

el que se bebe en la casa del que está limpio por dentro y,

tiene brillante el alma,

que nunca le tiembla el pulso,

cuando pulsa una guitarra.

Que no le falta un amigo

ni noches para gastarlas.

Que bebe el vino por vino

bebe el agua por agua.

Los versos más hermosos para decirle a la madre:

Es bella

más bella,

muy bella.

(Alberto Cortez)

Entre tantas y tantas canciones, que se instalaron como una parte vital, que entró en mi entorno familiar, que son parte de la vida de mi compañera, de mis hijos, de mis amigos, que me acompañan en forma de canto, de poesía, es más, como una filosofía de vida.

Por esta razón la partida física de Alberto Cortez, me permite reencontrarlo entre los tesoros que van conmigo, en mi memoria, en mis recuerdos y en la forma de mirar el pasado, el presente y el futuro.

 

Jorge Mora Varela