LOS AMIGOS DEL FACE… O LOS DE CARNE Y HUESO

 

Para nadie es extraño la discusión recurrente en cualquier hogar, donde los adultos y los jóvenes pretenden imponer su estilo de vida, cada uno a su manera.

 

¡En la mesa venimos a comer y NO se permiten utilizar los celulares! repiten una y otra vez los padres, nacidos y educados en el siglo XX, mientras los hijos que pertenecen al siglo XXI, parecen estar absorbidos por el pequeño computador que cabe en la palma de su mano, con el que digitan sus mensajes con destreza y a velocidades sorprendentes, al tiempo que abren un sinfín de mensajes, notas y novedades de un aparato que parece un monstruo de mil cabezas.

 

 

Los defensores de las tecnologías de la comunicación, encuentran en estas herramientas la posibilidad de ampliar su universo, tienen la ocasión de hacer amigos en cualquier lugar del mundo, el ciber espacio lo permite, lo apoya y lo incentiva, además muestra formas diferentes de relacionarse y potencia al máximo la naturaleza humana de ser seres sociales, pues en ella es fácil conocer los gustos, preferencias, modos de pensar, aficiones o tendencias religiosas y un sinfín de detalles personales que enriquecen el sentido de amistad.

 

Los detractores de este tipo de artefactos, miran en ello un enemigo potencial de la naturaleza humana, que desnaturaliza a la persona y amenaza desde las bases familiares, hasta las relaciones afectivas, educativas y laborales, porque crea en la mente de sus usuarios un mundo virtual que NO existe, pues carece de valor porque impide a las personas el contacto físico, que es fundamental e las relaciones sociales, entonces  se duda de la validad de la amistad. A más de recelar de la seguridad y de la veracidad de la información, que podría ser usada en contra de las personas para abusar de ellas, o apropiarse de información valiosa y confidencial.

 

El filósofo italiano Roberto Esposito niega que exista una naturaleza humana, por el contrario la asume como un constructo cultural y por ello no puede ni potenciarla ni  destruirla, de hecho la transforma. Si los seres humanos modernos somos tecnología, entonces tenemos la capacidad de adaptarnos de forma permanente, por ello cada día es posible crear nuevas formas de vivir la amistad y hoy que es el momento de las redes sociales, estos espacios comunicacionales solo son lugares donde nos reinventamos todo el tiempo.

 

Jorge Mora Varela