EL VALOR SIMBÓLICO DE LA MADRE

No puedo dejar de sonreír con esta frase del Papa Francisco, cuando afirmó que:

si un gran amigo dice una palabra ofensiva contra mi madre, puede esperar un puñetazo

Esta anécdota me sirve para reflexionar sobre el significado de “EL DÍA DE LA MADRE”, fecha en la que se manifiesta de manera diversa la veneración que las personas profesan a su progenitora.

 

Madre en cualquiera de sus presentaciones:

Las que llevan con expectativa y temor un niño en su vientre, las primerizas con un manual de nuevas teorías de como criar a un niño, las ajetreadas madres de los  escolares que viven de prisa asumiendo las tareas que “se supone las hacen sus tiernos hijos”, las sufridas madres de los jóvenes, que envejecen de prisa de tanto esperar que lleguen a casa sus hijos sanos y salvos de los peligros de la calle para tener al menos un respiro por esa noche, las suegras  madres de los recién casados, a quienes  se acusa de que solo sirven para criticar los defectos de los conyugues, la abuela que asume el rol de madre sustituta para atender las necesidades de sus nietos, a cualquier hora, en cualquier día, en cualquier circunstancia y a la que luego el sicólogo de los niños acusa de echarlos a perder, la madre que envejece con la vida y con ella mueren los jardines y sus flores, los banquetes, las golosinas, los desvelos, los brazos que trabajan y que saben abrazar, los labios que conocen todas las clases de besos, las miradas que acompañan y las manos que interpretan los acordes del amor.

No dejo de admirar a aquellas madres que viven entre la delgada línea de la justicia y la injusticia con su propia vida, entre la posibilidad de vivir para sí mismas o para los que viven a su alrededor, para las que hacen de su hogar una bellísima jaula de oro o las que llevan su vida entre oficinas, juntas, ajetreos y prisas, con un teléfono para sus negocios y al mismo tiempo administran su hogar a control remoto.

Cualquiera que sea el estado de esas mujeres madres, deseo expresar mi aspiración para que el rol de madre y mujer se pueda armonizar de manera más humana y más digna, sin que ello implique perder el valor simbólico de ser madre.

 

Jorge Mora Varela