EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO DE LOS MORA BURBANO

Había recibido la invitación para participar del cuarto encuentro de la familia Mora Burbano y junto a mi hija decidimos participar en el evento. En la mañana del día señalado, arribamos al lugar y al llegar tenía la extraña sensación de encontrar a mi núcleo familiar primigenio que me resultaba tan propio y al mismo tiempo tan extraño.

La historia nace con Rosendo Mora y Rosero

La historia de la familia, nace entre el final del siglo XIX y los primeros albores del siglo XX, en la Ciudad de Tulcán, en la naciente Provincia del Carchi, en medio de la construcción de la identidad del pueblo fronterizo que luchaba entre la participación política del clero, unido a través de la historia al partido Conservador, que se oponía a las leyes que se creía iban en contra de la Iglesia católica, como la legalización del matrimonio civil, la creación del registro civil, la libertad de cultos, el divorcio, el laicismo estatal y la educación laica, propuesta por el gobierno liberal del Presidente Eloy Alfaro, luego de la revolución del 5 de junio de 1895, este hecho, trajo la educación laica, ante las protestas de la iglesia católica de Ecuador y Colombia.

En la ciudad de Tulcán el 19 de mayo del año 1896 se fundó el Colegio Bolívar y su primer rector fue el ciudadano colombiano, el Ingeniero Agrónomo, Don Rosendo Mora y Rosero, nacido en Túquerres en 1840, uno de los líderes de la revolución liberal, formado con las ideas Iluministas y la Enciclopedia de la Revolución Francesa, reconocido educador, investigador y científico.

En la ciudad fronteriza de Tulcán, la fundación de un colegio laico, tuvo repercusiones en la Iglesia católica y se generaron tensiones entre el Obispo de la Ciudad de Pasto el Fray español de la congregación de los Augustinos, Ezequiel Moreno (Canonizado por Juan Pablo II en el año 1.992), quien acusaba a Rosendo Mora de hereje, antirreligioso, entonces tuvo que mediar la intervención a favor del progreso y de la ciencia del Arzobispo de Quito Federico Gonzales Suárez y la política liberal de Presidente del Ecuador el General Eloy Alfaro.

Al Dr. Mora, el catolicismo sobre todo que venía de la Ciudad de Pasto, lo consideró como un apóstata y público blasfemo que orientaba una educación anti católica, él fue víctima de persecución y ataque indiscriminado y feroz por parte de los grupos religiosos, liderados por el Obispo de Pasto; quien amenazaba con excomulgar a los padres de familia sí enviaban a sus hijos al Colegio Bolívar de la Ciudad de Tulcán, mediante la aplicación de una política intimidatoria para que el colegio sea clausurado.

Rosendo Mora, debió dejar su cargo de Rector del Bolívar, alejarse de la ciudad de Tulcán y de su familia; para radicarse en la Ciudad de Quito que quedaba en ese tiempo a más de una semana de camino de Tulcán, para trabajar en el Observatorio Astronómico quiteño, ciudad en la que falleció el 30 de diciembre del año 1901.

 

Don Luis Mora y Vélez y Doña Mercedes Burbano

La familia Mora Burbano, se constituye del matrimonio de uno de los hijos de Don Rosendo Mora, Don Luis Antonio Mora y Vélez, quien trabajó y destacó como escribano de los más prestantes abogados de la ciudad y Doña Mercedes Burbano Morillo, quienes tuvieron 9 hijos, hasta que ella muere en la década del 30 del siglo XX.

 

Este hecho marcó el destino de los hijos de Don Luis y Doña Mercedes, quienes de la mano de su padre, deben reformular su futuro, con la decisión de la búsqueda temprana de trabajo desde la adolescencia, sin mayores oportunidades de acceder a la educación para los jóvenes Mora Burbano.

Entonces los varones debían buscar su sustento entre la mecánica y la conducción de los medios de transporte terrestre y lo hacen con inteligencia, creatividad, determinación y carácter.

Basta recordar que Marco es el propulsor de la creación de la carrera de Mecánica Automotriz en la Escuela de Artes y Oficios “Vicente Fierro” o de Humberto que a los treinta y dos años llegó a ser el Jefe de Mecánicos de la Compañía INCA, que construía la carretera Panamericana en la Provincia del Carchi y donde muere en el año de 1966.

Para las mujeres el destino estaba ligada a la oportunidad de casarse y las dos menores debían cuidar a su padre hasta el final de sus días.

En la vida de Marco, Guillermo, Luis, Miguel, Humberto, Clementina, Beatriz, Teresa e Isabel, llegan a enriquecer el patrimonio familiar mujeres y hombres como Yolanda Almeida, Elena Guerrero, Judith Figueroa, Carmen Enríquez, Norma Varela, Julio Rosero y Filiberto Fierro.

Y con ellos nacieron los Mora Almeida, los Mora Guerrero, los Mora Figueroa, los Mora Enríquez, los Mora Varela, los Rosero Mora y los Fierro Mora, que luchan, crecen, se dispersan y se pierden en el tiempo y el espacio, difuminándose de manera inexorable la idea del núcleo familiar de origen.

En la década de los ochenta del siglo XX, muere Don Luis Mora y Vélez y parecería perderse para siempre ese lazo de unión familiar que no pudo fortalecerse nunca, por los avatares de la vida que así marcaron el destino de esta familia.

Sin embargo, los Mora Burbano, siempre acompañaron en los momentos de dolor, cuando la muerte se hacía presente en cualquiera de los miembros de la familia y por unos instantes, en los momentos de duelo, aparecían leves indicios del “ser familia”.

Luego de un hecho de muerte, quedaba la sensación en los descendientes de los Mora Burbano, “de solo ser parientes del duelo y del dolor”.

 

El deseo de reunirse

Sin embargo la inteligencia, la sabiduría y el deseo de reunirse y de reconocerse como familia, permite concretar la idea de realizar un evento anual, donde se pueda reunir a la mayor cantidad de descendientes de la familia Mora Burbano, en un lugar estratégico, donde se pueda dar tan ansiado encuentro.

Y así es, en el año 2014 se dio el primer encuentro y en el año 2018, se dio el cuarto encuentro en Ambuquí, una gran oportunidad para reconocerme, reír, jugar como si fuésemos niños, para integrarnos con las demás generaciones, para saber de los tíos, para alegrarnos por los nuevos miembros de la familia, para conocernos, para apreciarnos, para admirarnos y para fortalecernos como personas, como integrantes de un potente núcleo familiar.

Que venció al tiempo y a la muerte, para ser, aquello que dejamos marchitar por más de sesenta años, pero que gracias a la iniciativa y la decisión que se dice nació en la Ciudad del El Puyo, de la idea de los Mora Figueroa y que tiene el apoyo decidido de los Mora Almeida y de los Fierro Mora y que de a poco contagia a los otros ramales de la familia.

La Familia Mora Burbano y sus descendientes, cada uno con su propio nombre y apellido pueden dar la razón al filósofo argentino Darío Sztajnszrajber, quien en su conferencia sobre la IDENTIDAD, reconoce que los seres humanos, las familias y los pueblos, somos lo que creemos y contamos de nosotros mismos, que mientras existan iniciativas como las de los descendientes de los Mora Burbano, las historias familiares son una serie de procesos dinámicos y continuos de construcción de la identidad, en este caso familiar, que solo se detiene cuando los seres humanos, las familias o los pueblos mueren, solo entonces la historia es un hecho acabado y fijo.

Por esta razón la historia de la familia Mora Burbano aún no termina de escribirse y por lo tanto será lo que nosotros hagamos de ella. Porque iniciativas como esta, testimonian que somos una familia viva y que nuestra historia familiar es un maravilloso texto en construcción.

 

¡Viva la familia Mora Burbano!

 

Jorge Mora Varela

 Fotografía: Gerardo Ruano