Mientras el ser humano llegaba a la luna, yo era un niño, testigo de este hecho maravilloso que abría mi mente y la llevaba hasta los confines del universo.

20 DE JULIO DE 1.969 Y LA CONQUISTA DE LA LUNA

La paradoja de este suceso que marcaba un hito para la humanidad y que generó un logro indescriptible para la “especie Humana”, fue el resultado de la estupidez del doja de este suceso que marcaba un hito para la humanidad y que generó un logro indescriptible para la “especie Humana”, fue el resultado de la estupidez del ser humano que persistía en la guerra, en el desarrollo de la tecnología al servicio de la competencia para imponerse como la fuerza hegemónica mundial, por la fuerza de los misiles y de las armas atómicas, que amenazaba con terminar con la vida en nuestro planeta.

 

Para los contendientes de la Guerra Fría, los Estados Unidos de Norteamérica (USA) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), no habían sido suficiente las dos guerras mundiales, los millones de muertos, los genocidios, las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Había que ganar todos los retos en los que se podía competir, para mostrar superioridad, a cualquier costo. Las olimpíadas y los boicots, la conquista de los polos del planeta, las montañas jamás vencidas, los ríos inexplorados, las selvas, la LUNA…

El carácter femenino de la LUNA

Son los ciclos de la luna, que se asemejan a los de las mujeres, lo que le ha dado desde el aparecimiento del ser humano, el carácter femenino y la fascinación del hombre por conquistarla.

Los ciclos lunares marcaron el nacimiento de los almanaques agrícolas, fundamentaron el calendario judío y su pascua; el islámico y el Ramadán; o el calendario chino, todos basados en los ciclos de la luna.

El nombre de la LUNA

Obedece al nombre de la diosa romana “Luna”, que para los griegos era Selene y que ha sido desde el nacimiento de la especie humana la inspiración de poetas y soñadores que le cantaron de todos los modos posibles.

Llegar a la LUNA

El deseo del ser humano de llegar a la luna aparece desde el principio de los tiempos .El primer vestigio escrito de los viajes y la vida extraterrestre se encuentran en la novela “Historia Verdadera”, una sátira de los relatos de viajes fantásticos y la vida de los extraterrestres “los selenes”, obra del autor sirio Luciano de Samósata en el siglo II d. C, como una parodia de los escritos de Heródoto.

Dante Alighieri ya ubica el primer cielo del paraíso de la “Divina Comedia” en la LUNA.

El astrólogo alemán Johannes Kepler, en siglo XVII, escribió “El sueño astronómico”, haciendo una descripción imaginativa de cómo se vería la Tierra desde la Luna.

Julio Verne, en el año 1.865, escribe una novela en la que visualiza los hechos que llevarían al ser humano de la “Tierra a la Luna”.

El ingeniero norteamericano Robert Goddard (1.882 – 1.945), desarrolló el primer cohete de combustible líquido en 1926, en medio de una prensa escrita que ridiculizaba sus teorías espaciales. No fue sino hasta años después, en la cúspide de la era espacial, que fue reconocido como el inventor de la cohetería moderna.

El PHD alemán Wernher Von Braun (1.912-1.977), quien bajo el auspicio de Estados Unidos logró desarrollar el cohete Gemini que llegaría a la LUNA en 1969.

Los pioneros en el espacio

Que solo deben ser identificados como seres humanos del planeta Tierra:

  • Yuri Gagarin (1.934-1.968) el primer ser humano en viajar al espacio exterior.
  • Valentina Tereshkova (1.937), la primera mujer que voló alrededor de la tierra.
  • Neil Armstrong (1.930-2.012), el primer ser humano en pisar la Luna.

Y un ejército de héroes anónimos de la ciencia, que llevaron al mundo a modificar la cultura, la manera de mirar la tierra y el universo, de entender la investigación científica, la literatura, la música, el arte, el universo.

Todo un esfuerzo, que nació del impulso destructivo, competitivo e irracional del ser humano que lo llevó al mejor de los descubrimientos:

 

La TIERRA, su belleza, su fragilidad y su soledad,

vista desde la LUNA.

 

Fuente Imagen

Jorge Mora Varela