“LA UNIVERSIDAD Y EL DRAKE”

He tomado de la memoria de algunos tulcaneños la historia de una de las primeras cafeterías peculiares que tenía nuestra ciudad, si tú la recuerdas por favor haz un comentario.

Para todos aquellos que durante las primeras décadas del siglo XX escucharon hablar de la universidad en Tulcán, no tenían más que rememorar a dos importantes damas de la localidad hábiles en el arte de servir un buen café.

El café que en aquella época debía tostarse, molerse y colarse para poder ser consumido, era la especialidad de “Las Garrido”. Claro que cuando se arribaba a su cafetería se tenía que precisar si se tomaría con pambazo o como Drake; pero jamás mezclado con leche.

El Drake era la bebida preferida de los tulcaneños, ante la ausencia de venta de otros licores.

Entonces, solo se conseguía licor en “El Estanco”, ubicado en la esquina de las calles Sucre y Ayacucho. El Estanco hacía traer desde las haciendas Santa Ana y San Rafael el licor para embodegarlo en unos enormes toneles de bronce y de ahí se distribuía a la gente que hacía interminables filas durante el día.

Uno de los personajes que algunos tulcaneños guardan en la memoria es don Gaspar Burbano, connotado caballero local que en compañía del doctor Carlos Bolaños después de pasear por la amplia acera del colegio Bolívar (ubicado frente a la plaza principal y junto al Municipio) visitaba “La Universidad” (como llamaban todos a esta cafetería-bar) ubicada en la esquina de las calles Olmedo y Pichincha.

Todos conocían el drake de Las Garrido, y el café de chuspa que servían durante todo el día. Bastaba tomar asiento en las amplias bancas dispuestas junto a las mesas de madera para convertir el aposento en un acogedor lugar de tertulias y disipación, muchos no han olvidado la amabilidad y gentileza con que Eloisa y Zoila Garrido atendían en su pequeño local apodado “la universidad”.

Ese preparado caliente de café y licor hizo vibrar a muchos. Con el paso del tiempo se popularizó el hervido, una mezcla de jugo de frutas y licor, que de a poco desplazó al drake hasta descartarlo de las costumbres locales. Quizá el molesto estrago que causaba el drake  al día siguiente fue la razón para que los tulcaneños lo remplazaran por el hervido.

Sin embargo más de uno aún recuerda el drake y lo bebe con sus mejores amigos en la intimidad de su hogar; ya que esta “universidad” jamás se volverá a repetir.

 

Fuente: Blog Verónica Paguay Recalde