Mientras el pueblo disfruta hipnotizado de las mieles alucinógenas  de las fiestas, el pregón, las chivas, los hervidos, el cuarenta, los bombillos, los pases del niño, la peregrinación, las bendiciones, la selección, la clasificación, el descenso, el gol anulado entre tantos distractores sociales, el poder político con algunas enmiendas a la Constitución estaría creando  las bases de un sistema de gobierno  reaccionario, antidemocrático, inequitativo, corrupto y mafioso.

 

¿SE DEBE APROBAR LA REELECCIÓN INDEFINIDA O PONERLA EN EL OLVIDO?

 

La Constitución de la República del Ecuador manifiesta en su Art. 3, numeral 8:

“Garantizar a sus habitantes el derecho a …  vivir en una sociedad democrática y libre de corrupción”

Para ello, norma para que todos los ciudadanos participen en la dirección de los asuntos políticos, en condiciones de igualdad a las funciones públicas del país; a elegir y ser elegidos;

Y para ello Art. 114 reglamenta que las autoridades de elección popular podrán reelegirse por una sola vez, consecutiva o no, para el mismo cargo.

Sin embargo la enmienda al mencionado artículo permitiría:

“la reelección indefinida de todas las autoridades de elección popular”.

En franca contradicción al espíritu democrático manifestado en la carta magna.

 

Uno de los argumentos que se esgrimen es que se ¡amplía la participación  y los derechos ciudadanos!, pero desde mi punto de vista esta propuesta busca la oportunidad para que todas las autoridades elegidas por voluntad popular para un tiempo determinado puedan “Quedarse indefinidamente” en sus cargos, desdibujando y echando al traste el espíritu democrático de la carta magna y construyendo las bases de un sistema de gobierno antidemocrático, inequitativo, injusto, corrupto y mafioso, cuando las personas crean que son dueños irrefutables de los espacios de poder legitimado por la reelección indefinida.

Creo que el mejor lugar para poner el proyecto de reelección indefinida es el tacho del olvido; para permitir que los movimientos políticos incluidos los del gobierno, se dediquen a preparar sus mejores cuadros y estrategias de cara a las elecciones del año 2017, bajo las reglas de juego de la Constitución vigente.

 La democracia es un sistema de gobierno deficiente, aunque es el mejor modo de gobierno posible, “Donde cualquier ciudadano puede ser electo por votación popular aunque asuste que cualquiera pueda serlo”. Adaptado de La República de Platón (Siglo IV antes de Cristo).

Jorge Mora Varela