Las Olimpiadas Rio 2016, es otra manera conocer y admirar el mundo multicolor alrededor del deporte.

 

LAS OLIMPIADAS RIO 2016

 

Es el evento deportivo que se realiza cada cuatro años, que se inspiró en los juegos de la antigua Grecia y que le permitió al olimpismo convertirse en un ícono de la globalidad, que no exento de cambios, intereses y conflictos, dentro de un dinámico proceso de evolución, acorde a los signos de los tiempos; una prueba de ello es que en la ciudad de Rio de Janeiro en el año 2016 compiten más de 11 mil atletas de 206 países en 41 disciplinas deportivas.

Es evidente que organizar una justa olímpica tiene un fuerte impacto económico, político, cultural y social en los países o ciudades sedes, no siempre con resultados halagadores, pues algunos países que se excedieron en el gasto entraron en profundas crisis económicas, políticas y por supuesto sociales.

Además la cita deportiva permite aprovechar y hasta exagerar en la comercialización de todo tipo de bienes y servicios, incluidos los de dudosa reputación o legalidad, pues los visitantes no solo demandan los espectáculos deportivos, sino que son creativos en las demandas de consumo.

Las coberturas informativas por medios de comunicación masivos como la televisión y el internet, informan de todos los detalles, de manera tan amplia, que en algunos casos llegan a la saturación, de propios y extraños, pues el asunto es “vender” todo a la mayor cantidad de clientes posibles, porque las olimpiadas son sobre todo un gran negocio para las multinacionales amigas de los organizadores.

Los eventos deportivos de talla mundial sido terrenos propicios para luchar no solo por mostrar sus destrezas deportivas, sino por defender posiciones políticas, sociales, culturales, entonces en medio de los juegos, la historia registra boicots, hechos de racismo, terrorismo, sexismo y una serie de exclusiones injustificadas.

Sin embargo son escenarios llenos de simbolismo, de emociones, de poder, de sentido de pertenencia, de patria, de superación, de supremacía, de crecimiento, de gloria deportiva.

Que además ha sido testigo del ocaso de los dioses del deporte que también son vulnerables al paso del tiempo y al empuje avasallador de los nuevos jóvenes que van en la conquista del Olimpo del deporte en representación orgullosa de sus pueblos y culturas.

Por ello no dejo de admirar y respetar las manifestaciones deportivas, pero sobre todo culturales de cada una de las delegaciones de los cinco continentes; poder observar y diferenciar los rasgos físicos, intentar entender sus valores cívicos, deportivos, motivacionales, espirituales, las maneras de asumir la presión, las formas de trabajar en equipo, entender sus actitudes frente a la victoria o a la derrota y sentirme maravillado al reconocer la riqueza de lo diverso, de lo diferente,  aquello que es imposible de ordenar o clasificar.

Por esas razones miro las olimpiadas, con la riqueza que representa la diversidad de los colores de piel, de uniformes, de credos, de culturas, de hombres, de mujeres, de bailes, de los ritos del mundo al que debo visitar, para conocerlo y respetarlo.

 

Jorge Mora Varela

 

Fuente Imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a7/Olympic_flag.svg/300px-Olympic_flag.svg.png