Los triunfos deportivos de los jóvenes ecuatorianos a nivel mundial, han colocado en offside a las autoridades de gobierno quienes han puesto en evidencia su falta de preparación y la incapacidad para mantener oportunidad, coherencia e inteligencia frente al triunfo deportivo.

 

LOS TRIUNFOS DEPORTIVOS Y LA TORPEZA EN EL DISCURSO GUBERNAMENTAL.

 

Esta ola de triunfos deportivos de los ecuatorianos en el mundo, ha levantado una serie de manifestaciones de alegría y algunos creen haber encontrado de una oportunidad preciosa, para “subirse a la camioneta de la victoria” y alcanzar o recuperar a costa de los triunfos de los jóvenes deportistas ecuatorianos, la popularidad, vigencia, vitrina que tanto ansían o necesitan, para mantenerse vivos en palestras como la política o la farándula.

Y cuando lo hacen por lo general reciben el rechazo a veces violento de la ciudadanía, porque el pueblo los percibe como los oportunistas que quieren mostrarse y lucir con el logro ajeno, sino miren los comentarios en las redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube entre otras, donde las reacciones en contra de estos amantes de la oportunidad son proporcionalmente mayores a las manifestaciones a favor.

 

En el Ecuador los triunfos de cualquier tipo, a nivel internacional aún son escasos y esta circunstancia hace que no podamos asimilar con naturalidad, como el resultado normal de un pueblo fuerte, preparado y acostumbrado a la cima, a los primeros lugares en cualquier orden de la vida incluyendo el deportivo.

Por esta razón no siempre las reacciones populares están dentro de los límites de la prudencia, pero  las autoridades  sobre todo las de alto nivel, NO pueden cometer torpezas, desatinos, ofertas demagógicas imposibles de cumplir o proferir ofensas al esfuerzo de quienes luchan por alcanzar un logro internacional, generan el repudio y el rechazo popular.

Las autoridades de gobierno deberían reunirse, mirar sus declaraciones públicas respecto a los logros deportivos sobre todo de Carapaz, reflexionar y asumir el compromiso para desarrollar políticas públicas adecuadas y sobre todo preparar una forma de discurso político, para no quedar como mentirosos, carentes de preparación o ridículos.

Solo de esta manera viviremos con felicidad las victorias y con la esperanza de tener muchos y mayores logros y victorias como producto de una sociedad fuerte, con políticas públicas coherentes e inteligentes y con autoridades a la altura de las circunstancias.

 

Jorge Mora Varela