En el Ecuador

  • La aprobación del matrimonio igualitario,
  • La ausencia de escrúpulos para llegar a los cargos de elección popular,
  • Las victorias o las derrotas deportivas,
  • La exposición digital de las agresiones a los adversarios políticos o
  • La banalización y el desparpajo frente a la muerte.

Han desatado una serie de reacciones antagónicas que se difunden de forma grotesca y vergonzante en el mundo digital.

UN LLAMADO A LOS PENSADORES DEL ECUADOR

En tiempos de la HIPERCOMUNICACIÓN, es posible determinar con precisión la manera de pensar y la forma de actuar de las personas de las comunidades “GLOCALES” un acrónimo que conjuga las influencias globales y locales, porque cada uno de los actores interactúa en tiempo presente con palabras y con imágenes desde la palma de su mano con sus dispositivos digitales en el internet.

Los grupos humanos tienen la posibilidad de expresarse de diferentes maneras, algunos lo hacen con gracia, otros con respeto y otros tantos recurren a la agresión para expresar sus pensamientos, entonces salen a la luz: reacciones primarias, instintivas o viscerales, aspiraciones, complejos o temores y lo hacen todo el tiempo.

Es evidente que ciertos eventos exacerban las reacciones humanas y las redes sociales se transforman en escenarios violentos donde cada uno desnuda su estructura mental, su cuadro de creencias y valores o sus limitaciones y carencias.

Entonces el país se convierte en un campo de batalla, donde NO es posible construir ni ciudadanía, ni un mundo razonable, ni viable de cara al presente y menos al futuro.

Por esta razón quiero convocar a los PENSADORES, no a los responsables de las instituciones como el gobierno, ni de la política, ni la educación formal, ni a los grupos religiosos, ni a ninguna agrupación que represente a nadie, porque están condicionados por sus propios esquemas, historia, compromisos o limitaciones y que de alguna manera son responsables del canibalismo social, real y digital.

Quiero apelar a los “libre pensadores”, a los “investigadores”, para que puedan “proponer” “otras maneras”, que puedan generar “nuevas alternativas”, que permitan crear otros mundos posibles, caso contrario viviremos condenados a sobrevivir en un manicomio, donde será muy difícil mantener el equilibrio o la cordura y donde será imposible crecer como personas, familias o comunidad.

 

Jorge Mora Varela