¿QUÉ DEJÓ LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO AL ECUADOR?

Me he preguntado sobre el impacto de la reciente visita del Papa Francisco a Latinoamérica y de manera especial a nuestro Ecuador.

Creo que la reflexión más importante tiene relación con  la reacción del pueblo en general para romper con la monotonía de la cotidianidad y que en el plano espiritual se manifiesta con la asistencia a los ritos, las misas, las oraciones o el rosario y esta vez se puso en movimiento con alegría, con fe para estar atento y activo ante tan ilustre visita.

 

Dado el valor simbólico del Papa, el pueblo se mostró sin reservas de manera genuina y evidenció todo el potencial emotivo propio de nuestra cultura y se volcó de manera generosa, al encuentro con el hombre latinoamericano líder del pueblo católico, se identifica a plenitud con el ser de esta Latinoamérica multicolor, construida con simbolismos mestizos que se manifiestan con las manos abiertas, las sonrisas amplias, los corazones ardientes y la sensibilidad a flor de piel, para dejarse tocar aunque sea por un segundo es las calles, en las plazas o en los templos por el mensaje de esperanza y un torrente interminable de bendiciones regalados con generosidad a las personas que valorar, apreciar y atesoran estos presentes recibidos como dones   que arriban del cielo a través de un hombre de los nuestros.

Queda aún por asimilar de manera seria y profunda el mensaje del Papa, entonces serán las instituciones eclesiales o educativas relacionadas con la Iglesia Católica, los seglares comprometidos o cualquier persona de buena voluntad, quienes podrán llevar en el tiempo a nuestra mente una serie de reflexiones, para que la visita papal, no solo sea un bellísimo y emotivo recuerdo, sino que deberán convertirse en instrumentos efectivos el producto de este viaje pastoral de cara a la nueva evangelización pueda dar respuestas adecuadas, sabias y efectivas para nuestra vida, familias, comunidades y nuestro país.

Jorge Mora Varela