LA REVOLUCIÓN CIUDADANA ENTRE LA UTOPÍA Y EL REPUDIO

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Es un hecho recurrente y por ello inquietante como en las redes sociales, conviven las escenas conmovedoras de personas que se identifican y reivindican los postulados y los logros de la Revolución Ciudadana y aquellos que la cuestionan, la rechazan y están dedicados a desprestigiarla a como dé lugar.

 

LA REVOLUCIÓN CIUDADANA ENTRE LA UTOPÍA Y EL REPUDIO

 jorge mora y rafael correa

En el año 2007, llegó a la presidencia el Econ. Rafael Correa Delgado con su Revolución Ciudadana y con el paso del tiempo este suceso histórico lo debo catalogar como el más indefinible en la historia del Ecuador.

Fue un proceso de 10 años que estremeció la vida del Ecuador y que luego de finalizar su mandato el expresidente Correa, sus fantasmas rondan con fuerza en el país.

Es evidente que el líder político, para llegar al poder político utilizó los sentimientos de hastío, de exclusión y desesperanza, que mantuvo a sectores mayoritarios de la población ecuatoriana condenados a la pobreza estructural, que no les había permitido alcanzar los niveles de vida adecuados a la condición de seres humanos que viven en un país civilizado.

 

Todo como resultado de décadas de canibalismo, la inestabilidad y los permanentes escándalos políticos ecuatorianos, la incapacidad para mantener al Sucre como moneda propia, por la actitud de obediencia ciega y el entreguismo a los mandatos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y por haber mantenido una actitud paternalista y consumidora de los recursos no renovables destinados al gasto corriente, expresado en sueldos y salarios de una masa burocrática enorme y acumulando una deuda externa que inmovilizaba al país.

El Econ. Rafael Correa Delgado, con su discurso anti sistema al que denominó la partidocracia corrupta, abrió un espacio para las utopías, un lugar para la inclusión y la participación de los excluidos, para los discapacitados, para los migrantes, para los indígenas y una parte mayoritaria de la población creyó en él, así lo demuestran sus diez años de gobierno.

Tuvo el poder político mayoritario en el legislativo, la capacidad económica, el flujo de dinero suficiente y le permitió construir lo que él denominó “la década ganada”, un proceso revolucionario con todas las características, que superó las expectativas de los observadores de la política, de la sociedad, de la misma comunidad internacional, así lo testimonian los Honoris Causa entregados a él con generosidad, que vehían con asombro y atención al gobierno ecuatoriano que se distinguía por su éxito, publicitado por los medios de comunicación globales, pero sobre todo deslumbró a su propio grupo político y a sí mismo, de manera que el Presidente Correa perdió el sentido de las proporciones, de la perspectiva, extravió el equilibrio emocional y político, inclusive perdió la coherencia y la precisión académica.

Entonces fue incluyente y magnánimo con sus grupos de interés y agrado y fue excluyente con los otros actores sociales, políticos y económicos que él no consideró de su interés o de conveniencia para su concepto de nación ecuatoriana, dentro de los que destacan, ciertos grupos económicos, una parte de la prensa más influyente, los gremios como la Uión Nacional de Educadores, entre otros y lo hizo como un acto donde combinaba la información de su gestión y el adoctrinamiento  ideológico-político, con matices de  espectáculo circense no exento de agresiones directas  o sarcásticas para sus adversarios reales o ficticios de la política, cada sábado en la infaltable “sabatina”.

Olvidó por ejemplo que las curvas de los precios de las materias primas en este caso del petróleo, que se comercializan en el mercado especulativo del mundo comercial son oscilantes y no crecientes hasta alcanzar los límites de su deseo y aspiración política.

Él y su equipo de gobierno, en un principio tuvieron a su disposición cantidades de recursos jamás imaginados. Este hecho circunstancial, debido a los precios especulativos y variables del petroleo, requería cabeza fría, prudencia, análisis histórico de los precios de los hidrocarburos, equilibrio emocional, cierta dosis de pausa, para establecer procesos administrativos eficientes, eficaces y honestos, pero su forma de ser impulsiva y visceral se lo impidió.

Entonces comenzaron a aparecer las irrefrenables apetencias políticas y económicas de su grupo cercano y sus colaboradores, prueba de ello es la aprobación a como dé lugar de la “reelección indefinida”, los apuros para realizar inversiones, los coqueteos de todo el mundo para cerrar tratos con el Ecuador, que se traducen en los cuestionamientos y las dudas sobre la transparencia y la honestidad de algunos miembros del gobierno del Econ. Correa y la prueba más fehaciente, dolorosa y vergonzante es la prisión del Vicepresidente de la República Jorge Glas por indicios de corrupción.

Decidió dejar la presidencia de la república cuando la posibilidad de recibir ingresos suficientes para poner en marcha sus planes de gobierno se agotaron, pues los precios de los hidrocarburos marcaron una tendencia a la baja en el largo plazo, hostigó de manera abusiva e innecesaria con cargas impositivas sobre todo a la clase media y se excedió en el endeudamiento externo y como resultado de aquello quedaron en el limbo proyectos emblemáticos y estructurales por ejemplo el "cambio de la matriz productiva", o una serie de obras inconclusas y con escasas posibilidades de terminarse, algunas de ellas trascendentales para el futuro del país.

No sé si hubiese sido conveniente para el Ecuador y para la misma Revolución Ciudadana, heredarle el poder a un personaje como lo es en Venezuela Nicolás Maduro, un militante obediente, fiel, incapaz de pensar de otra manera a los postulados de su modelo político o al actual Presidente de la República Lénin Moreno, que coherente con su carácter y manera de ser, juega en el Ecuador el rol de Nikita Kruschev en el proceso de desestanilización en la ex Unión Soviética, que dejó al descubierto las debilidades de su antecesor y cambió la percepción histórica del líder soviético Joseph Stalin, de héroe a villano.

Las reacciones y la defensa de los miembros de los regímenes de Rafael Correa, incluyéndolo a él mismo, no han sido las más atinadas ni suficientes, sus justificaciones son repetitivas y no responden al objeto de los cuestionamientos. Ellos, no han tenido la inteligencia para reconocer sus limitaciones y sus errores y siguen defendiendo su sentido de logro, que a todas luces, NO es tal y que pone en riesgo la imagen histórica del Correísmo, por ello me mantengo que desde mi punto de vista la Revolución Ciudadana es el período político más indefinible en la historia del Ecuador, porque se debate entre el logro de la utopía, el repudio o el olvido.

 

Jorge Mora Varela

 

 

 

 

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