Mirar la cantidad de jóvenes y niños venezolanos que cruzaban la frontera entre Ecuador y Colombia, por el puente internacional de Rumichaca en una diáspora sin rumbo fijo, me produjo una reacción paradójica, dolorosa y desconcertante, al tiempo que escuchaba a través del internet a personas que declaraban en una radio de Venezuela, que ellos son ricos porque son petroleros y que no trabajaban porque el estado debía mantenerlos.

 

VENEZUELA, DEBE DEJAR MORIR A SUS 4 VIEJOS PARA REINVENTARSE

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http://www.elnorte.ec/carchi/71254-1800-venezolanos-ingresan-cada-d%C3%ADa-por-rumichaca-a-ecuador.html

El contrasentido y el desconcierto se agudizan cuando los ecuatorianos somos testigos de estos migrantes que llevan consigo su potencial de trabajo, capacidad creativa, decisión, los modos y maneras con que los venezolanos sobreviven en este éxodo cruel y doloroso, provocado por una serie de variables, complejas, que arrastran matrices culturales, políticas, ideológicas, económicas y jurídicas de orden interno y externo a Venezuela.

Estas personas que deben afrontar una situación de crisis humanitaria, provocada por la bendición-maldición de la abundancia de recursos naturales, la ambición, la insensibilidad, la torpeza de propios y extraños y la incapacidad para construir un país viable, seguro e incluyente para la mayoría de los venezolanos.

 

La abundancia petrolera y el Caracazo

Los hechos políticos y económicos se replicaron con algunas similitudes en la región y en Venezuela y en el Ecuador NO fue la excepción

En 1989, se produjo el Caracazo que fue una serie de protestas y disturbios en Venezuela durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que dejó un saldo trágico de 276 muertos y más de 3000 desaparecidos, como consecuencia de la explotación petrolera con el auspicio de los Estados Unidos.

Los efectos se replicaron en Latinoamérica, en este caso la economía venezolana como en los demás países, entró en el endeudamiento producto del "boom" petrolero en los 70’ en los que el Estado venezolano aumentaba su recaudación y por ende el gasto público.

 

Esto causó en la década de los 80’, la permanente y recurrente devaluación de la moneda venezolana y se desató una espiral inflacionaria. Se implementaron medidas como el control del tipo de cambio o el control de precios al igual que se lo hizo en el gobierno Bolivariano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, con la consiguiente aparición del mercado negro de divisas y bienes y la evidente quiebra estructural del mercado interno, la falta de soberanía económica y alimentaria, generó la escasez gradual de artículos de primera necesidad.

Al igual que en el Ecuador, en 1988 el Presidente venezolano Carlos Andrés Pérez con un discurso que apelaba a la justicia social, propuso liberar la economía con los consabidos programas del Fondo Monetario Internacional (FMI), con medidas como:

  • Liberar las tasas de interés sobre el 30%.
  • Flotación del tipo de cambio para el Bolívar.
  • Liberación de los precios de los productos en el libre mercado.
  • Incremento gradual, de las tarifas de teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico.
  • Aumento en el precio de la gasolina.
  • Aumento de las tarifas del transporte público.
  • Eliminación de los aranceles a la importación.
  • Disminución del tamaño del estado.

Con el modelo Neoliberal Capitalista la pobreza extrema de Venezuela bordeaba el 60% de la población con todas sus consecuencias.

Los efectos evidentes fueron la inestabilidad política, se produjeron dos intentos de golpe de estado y desató el descontento popular mayoritario, hasta que en el año de 1998 El Coronel Hugo Chávez Frías, ganó las elecciones presidenciales.

Hugo Chávez Frías y el Socialismo del siglo XXI.

El presidente Chávez propuso un modelo que no se base en la economía de mercado, con una economía planificada, no descartó la posesión de la propiedad privada, pero promovió la propiedad colectiva, con el control de los medios de producción, tuvo el mando en la economía venezolana y la generación fuentes de trabajo a través de las empresas estatales. En resumen estableció como política económica:

  • El control estatal del tipo de cambio y las tasas de interés
  • Determinación del tipo de cambio oficial y fijo para el Bolívar.
  • Fijación precios de los productos.
  • Congelamiento de las tarifas de teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico.
  • Fijación del precio de la gasolina.
  • Tarifas del transporte público fijas, controladas por el estado.
  • Utilización del estado como la principal fuente de empleo.

Con el modelo Socialista la pobreza extrema de Venezuela bordeaba el 30% de la población.

Con los gobiernos socialistas de Venezuela, el 92% de la economía depende de la explotación petrolera y de los precios del mercado especulativo del hidrocarburo en el modelo de libre mercado donde se fijan los precios internacionales del petróleo y con la incapacidad de sostener una política impositiva saludable y coherente.

Con o sin razón el expresidente Chávez aspiraba a un precio de entre 200 a 300 dólares norteamericanos para el barril de petróleo y con ello podía manejar su país.

Pero con la caída de los precios del petróleo por factores propios de la investigación y el desarrollo como el “fracking”, que provocó la baja de los precios de los hidrocarburos, el modelo socialista NO es sostenible y tiene los mismos resultados de la economía liberal del siglo XX, inflación galopante, escases, mercados negros, contrabando, violencia generalizada.

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Maduro, el post Chavismo o un nuevo país

Entonces si los venezolanos en tiempos del neoliberalismo y el socialismo comparten los mismos efectos y defectos como los de una inflación galopante, escases, mercados negros, contrabando, violencia generalizada y la situación del Venezuela que se agrava por el éxodo de su gente joven y de sus niños, ante la mirada indolente, irreflexiva e ignorante de su Presidente Nicolás Maduro, quien dice respetar el derecho de los venezolanos a migrar, sin poder entender que es una huida, dolorosa, involuntaria, al no poder construir su futuro en su propio país.

La solución para Venezuela, no son las elecciones prontas o postergadas; es el momento de reinventar la patria, y para ello hay que dejar morir a 4 de sus viejos

Hay que dejar morir a sus viejas ideas: El tener reservas petroleras no los hace ricos per se, el petróleo en el suelo NO vale nada. Venezuela, no es objeto de una guerra económica, los fantasmas y los demonios solo están en la cabeza de sus gobernantes, el gobierno no está en la obligación de mantener a sus habitantes, tiene el deber de generar oportunidades para su gente y tiene el deber de respetar la autonomía de sus ciudadanos, para educarse, trabajar y crear en libertad.

Hay que dejar morir a su vieja cultura: Dejen en paz a Bolívar, a Chávez y a sus héroes muertos. Luego del fracaso del Neoliberalismo y del Socialismo del siglo XXI, los nuevos tiempos les exigen hacerse a un lado para que otros venezolanos tengan la oportunidad de reinventar la patria con modelos diferentes a los que fracasaron por todo lo alto.

Hay que dejar morir a sus supuestos derechos: porque lo que les ha dejado es hambre pobreza y un éxodo interminable.

Hay que dejar morir a sus hábitos: de dependencia, de espera, de pasividad, es el momento de utilizar las capacidades que han sacado a flote en los países donde han migrado y donde han tenido que sacar lo mejor de sí para sobrevivir, capacidades y hábitos como su carácter, capacidad de trabajo, potencialidad creativa, pasión y fuerza para vivir.

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Fotografía de Marco Villacorte Fierro

Creo que el éxodo venezolano en el mundo está descubriendo una nueva mitología para formar una nueva Venezuela de cara al futuro. Porque su país requiere nuevas respuestas creativas, culturales, ideológicas y conductuales para resolver de una vez por todas los problemas que ni la derecha ni la izquierda es su momento pudieron resolver.

 

Jorge Mora Varela