SEÑOR CARAPAZ, LO APLAUDO DE PIE.

Permítame aplaudirlo de pie, como en su momento aplaudiré a otros carchenses, que deberán hacerlo como usted lo ha hecho, en tierras lejanas, frente a los mejores del mundo, sacar a flote toda su estirpe, su capacidad, su inteligencia, su fortaleza mental, la fuerza de su espíritu y poner como usted lo ha hecho de forma brillante, en lo más alto del olimpo deportivo a nivel mundial, su nombre, el de su equipo, el de su país, el de su provincia, el de su familia, el de su pueblo.

He manifestado en más de una ocasión que sus éxitos deportivos, para nosotros los ecuatorianos y de manera especial para los carchenses tiene un sabor placentero, que cala en lo más profundo de nuestro ser, puesto que sus triunfos, los hacemos y los sentimos como nuestros, porque en usted nos reconocemos, porque compartimos las mismas raíces culturales, la de los carchenses, la de los ecuatorianos, decididos, con temple y coraje, que se necesitan para ir tras nuestras más preciadas metas.

En su caso el “Olimpo Ciclístico” tiene reservado para usted un puesto de honor, en un espacio destinado para unos cuantos, los mejores del ciclismo de todos los tiempos y nosotros sus coterráneos lo aplaudimos, porque para lograrlo utiliza las mismas características que nosotros utilizamos para desarrollar nuestras tareas cotidianas y que a usted le acompañan como un deportista ganador.

Me agrada escribirle a un ser humano real, como cualquiera de nosotros, que tenemos de vez en cuando días aciagos, que enturbian el rumbo, pero con la capacidad y la inteligencia para levantar la cabeza, corregir el curso y enrumbarse a la meta y saborear las delicias de la victoria, que está reservada para pocos.

Un privilegio que a usted le permite embellecer su vida, reinventarla y le pone al alcance de la mano un mundo por descubrir para sus hijos, para su esposa, para su familia.

Y nosotros nos solidarizarnos con su esfuerzo y de alguna manera hacemos nuestra su victoria y este privilegio nos permite tener la certeza que nosotros también venceremos nuestras luchas, que alcanzaremos nuestros más preciados sueños y que juntos construiremos la provincia y el país que tanto anhelamos y que usted acaba de marcar con absoluta claridad un camino al cual todos estamos llamados a construir.

Felicitaciones Señor Carapaz.

 

Jorge Mora Varela