En la ciudad de Tulcán, a los 10 días del mes de junio del 2024, ha dejado de existir quién en vida fue el distinguido señor :
Ricardo Ortiz Dávalos.
Un apreciado amigo y aliado en la comunicación con el semanario pluralista y democrático El Carchense, ha dejado de exisitir, no hay palabras para aliviar el dolor por la pérdida, expresamos nuestra solidaridad a sus familiares y amigos.
Del baúl de los recuerdos del Realismo Mágico Carchense, los invito a disfrutar de:
PERO TENGA LA CUCHARITA
Una historia con cuyes, hornado y papas.
Mi padre fue uno de los invitados a la celebración que organizaron unos amigos cercanos con motivo del grado académico de uno de los chicos amigo de la casa. En la ceremonia hubo un brindis con un espumante importado y luego brindaron unos bocaditos mientras las personas charlaban de pie.
En el espacio de unos cuantos minutos, mi padre perdió su alegría y permaneció en un mutis incómodo por el tiempo de celebración. Luego de un par de horas se cerró el evento y entonces nos despedimos y cada uno se metió en su vehículo y desaparecimos en medio de un laser de luces de la gran ciudad.
Mi padre exclamó como una forma de alivio: que bueno que se acabó esta vaina,¡las de mi pueblo eran celebraciones!
Pase compadre, siga por favor, pase, primero tómese unita y siéntase en su casa.
Entonces entre la música bailable que salía de la radiola empotrada en el mueble de madera matizada entre unita y otrita del licor de la tierra, se disfrutaba del baile alegre de los hombres y las mujeres, mientras los abuelos y los niños dormitaban sobre las sillas, llegaba la hora de comer.
Desde el baúl de los recuerdos en el maravilloso realismo mágico carchense los invito a leer:
PURO JANCHE
“Puro janche” te han dado en el costal de carbón, gritaba mi abuela.
Ándate al mercado y dile al que te vendió que te lo cambie por otro.
Es que desde que la abuela me mandaba al mercado a comprar el carbón, me lo temía.
Me daba el 1.40, entonces me iba para arriba en el pueblo, llegaba al mercado y en una especie “de tin marín de do pingüé” y dónde el azar lo indicaba compraba el costal de carbón, le pagaba el 1.20 sucres a la vendedora del mercado, luego contrataba al señor que lo cargaba y lo llevaba a casa por 20 centavos y cruzaba los dedos, para que a la abuela quedase tranquila.
Es grata la sensación de mirar a los deportistas ecuatorianos en la élite del deporte mundial, para quienes nacimos en el siglo XX, es una agradable novedad, porque en el inicio del deporte mundial, eran escasísimas las oportunidades de ver a los ecuatorianos en la primera línea del deporte o de los medios deportivos especializados.
Los notables eran tan escasos que luego los colocamos en las monedas, véase a “Alberto Spencer” en las nuevas monedas ecuatorianas. Figuras como los Pancho Segura, Andrés Gómez, Jorge Delgado Pachana y alguno más, se pueden contabilizar con los dedos de la mano.