LA COSECHA DE PAPAS

LA COSECHA DE PAPAS

Agricultores sembrando.

 

Ese año, don Martín, tuvo suerte con la cosecha de papas. Pero, como nunca falta, llegó hasta su propiedad una señora envidiosa y le dijo:

-Que buena cosecha se le ha dado don Martín, que bien se ha portado con usted San Francisquito.

El señor muy enojado le contesta:

-Que San Francisco ni nada, esta cosecha se debe a la punta de mi reja y el culo de mi oveja.

EL GALLO

EL GALLO

Lo mismo sucedió otra vez con otro huésped al que también hospedaron de buena manera. Se levantó lo más madrugado posible para continuar con su viaje. El dueño de casa le dijo:

-No se vaya tan temprano, espere a que cante el gallo.

EL POBRE HILACHA

ANÉCDOTAS

 

EL POBRE HILACHA

Cierta tarde, llegó un señor que esta­ba de paso por este pueblo, pidió posada en una casa para pasar la noche y al otro día emprender el viaje.

EL OVNI DEL ABUELO ALEJO

EL OVNI DEL ABUELO ALEJO

Hace años, el abuelo Alejandro Morillo fue el teniente político de la parroquia carchense de El Carmelo. Se levantaba tempranito a controlar los pasos ilegales que avezados pueblerinos aprovechaban, en la obscuridad, para pasar mercadería de Colombia a Ecuador por el puente de tronco de arrayán.

El Árbol de Carache

El Árbol de Carache.

Parroquia:  La Concepción

Paso obligado es el camino que comunica a casi todos los poblados que se hallan asentados en la margen derecha del río Mira, ya sea que vayamos en carro o a pie.

Enrique que visitaba por primera vez estos lares, de pronto sintió que todo su cuerpo estaba cubierto con manchas y no alcanzaba a descifrar el enigma. Se había sentido bien durante todo el día, pero sin saber como había adquirido esta rara enfermedad.

Al llegar a Chamanal, pidió a un amigo un remedio para curarse de su dolencia, pero para su sorpresa le contaron la historia del árbol de carache.

Todos los transeúntes al encontrarse en el camino al árbol, deben hacerle una reverencia inclinando la cabeza y saludarle: diciendo: ¡Buenos días señor Carache! ¡Buenas tardes señor Carache! o ¡Buenas noches señor Carache!, según la hora a la que el caminante se encuentre por ese lugar.