¿QUÉ NOS PASA?
Tulcán, 19 de julio de 2026
La cultura es identidad, es carta de presentación de un pueblo grande o pequeño en su accionar diario, en su trabajo tesonero, en la convivencia armónica, en sus tradiciones, en su cosmovisión, en el ornato, lastimosamente se ha venido perdiendo aquello; como si estuviéramos frente a un río contaminado por la irracionalidad del hombre que todo destruye, se mira en algunas calles paredes con grafitis apegados a la pornografía y palabras maliciosos ultrajantes a la dignidad humana que desdicen nuestra imagen; si esto se ve en calles… ¿qué diríamos de otros sitios como baterías sanitarias de algunos lugares?

El problema es claro, como si anduviésemos con los ojos vendados… no miramos el trasfondo de esta realidad, nos sumergimos en las tinieblas del abandono dejando que el encono infernal de quienes provocan y dañan la imagen nos abrazara, destruyendo así, los sueños de una correcta urbanidad llevándonos a una agonía lenta del buen decoro e identidad.
Desde que conocí la historia de Nathaly Mafla, algo dentro de mí no encuentra calma. Su nombre ha dejado de ser solamente un nombre; se ha convertido en el rostro de miles de jóvenes que cada día salen de sus hogares con sueños, cuadernos, proyectos y esperanzas, creyendo que regresarán al final de la jornada para abrazar nuevamente a sus familias.

