¿QUÉ NOS PASA?

¿QUÉ NOS PASA?

Tulcán, 19 de julio de 2026


La cultura es identidad, es carta de presentación de un pueblo grande o pequeño en su accionar diario, en su trabajo tesonero, en la convivencia armónica, en sus tradiciones, en su cosmovisión, en el ornato, lastimosamente se ha venido perdiendo aquello; como si estuviéramos frente a un río contaminado por la irracionalidad del hombre que todo destruye, se mira en algunas calles paredes con grafitis  apegados a la pornografía  y palabras maliciosos ultrajantes a la dignidad humana que desdicen nuestra imagen; si esto se ve en calles… ¿qué diríamos de otros sitios como baterías sanitarias de algunos lugares? 

NoVengan
El problema es claro, como si anduviésemos con los ojos vendados… no miramos el trasfondo de esta realidad, nos sumergimos en las tinieblas del abandono dejando que el encono infernal de quienes provocan y dañan la imagen nos abrazara, destruyendo así, los sueños de una correcta urbanidad llevándonos a una agonía lenta del buen decoro e identidad.

Toda mi vida consciente tuve una fantasía, quemar el currículo

Toda mi vida consciente tuve una fantasía, quemar el currículo

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/L0HdNlQW6Bw

Toda mi vida consciente tuve una fantasía: llevar a la hoguera el currículo de la escuela, porque yo sabía que, de lo poco rescatable, lo indispensable: leer, escribir, sumar, más que restar, multiplicar, más que dividir. había mucha basura que no servía para nada.

Para identificar a los miserables que decidieron lo que debíamos aprender, la basura útil para un sistema que solo nos utiliza, que jamás conoce nuestro rostro y que nunca nos llamará por nuestro nombre, pero que sabía con absoluta crueldad lo que NO debíamos aprender, entonces dejaron a un lado el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la empatía, la generosidad, la solidaridad.

No pretendo sonar a un tipo que abraza la autoayuda o que maneja con palabras lo que desde hace dos mil años ya lo dijeron en el “Libro de los Hechos de los apóstoles” y que sirvió de inspiración los que creen ser dueños de “lo políticamente correcto” o de los que creen que están “del lado correcto de la historia”.

NO VENGAN

NO VENGAN.


NoVenganCon la presente reflexión me dirijo a los ecuatorianos que se encuentren residiendo por años en el exterior y piensan regresar a su Patria, decirles con sinceridad… NO VENGAN hasta que haya una estabilidad interna, porque nuestro país está envuelto en llamas de la destrucción moral y política, decirles también que, parece cuento hablar de lo que fue Ecuador en el pasado y lo que es hoy donde se han perdido los valores, entre ellos el valor de la vecindad y los ciudadanos terminan aislándose entre cuatro paredes volviéndose quemeimportista de la convivencia social, por ello, estas frases tienen como componentes verdades amargas que, a veces resulta difícil entender y poder visualizar la imagen real de nuestro país.

Hoy escribo con el corazón roto.

Hoy escribo con el corazón roto.

AmigosDesde que conocí la historia de Nathaly Mafla, algo dentro de mí no encuentra calma. Su nombre ha dejado de ser solamente un nombre; se ha convertido en el rostro de miles de jóvenes que cada día salen de sus hogares con sueños, cuadernos, proyectos y esperanzas, creyendo que regresarán al final de la jornada para abrazar nuevamente a sus familias.

En estos días he visto a Nathaly en cada una de mis guaguas. La he visto en mis sobrinas, en mis amigas, en todas aquellas mujeres que alguna vez fuimos estudiantes universitarias y que aprendimos a caminar con miedo en las calles, a enviar mensajes al llegar a casa, a compartir nuestra ubicación en grupos que creamos con amigas me viene el recuerdo de aquel "Nos Cuidamos Juntas" que muchas de quienes ahorita leen esto lo recordarán, desconfiando de la noche y, muchas veces, incluso del día.

Dentro del Macrocosmos de las Mariposas

Dentro del Macrocosmos de las Mariposas

Mariposa

Algo que aprendí durante los siete años que residí en la maravillosa ciudad de Tulcán es que la naturaleza jamás deja de sorprender, sin importar el rincón del mundo donde uno se encuentre. Desde pequeño he albergado una profunda curiosidad por los insectos, aunque, por supuesto, llamarlos simplemente «insectos» es reducir un universo tan vasto que la palabra pronto queda corta. En este caso, prefiero llamarlos lepidópteros: las fascinantes criaturas que integran la gran familia de las mariposas.