Los Luchos
Como si se “conversaran…”
Como relojito… Como cada día, a la hora de almuerzo solían aparecer con diferente pretexto y, aunque yo prácticamente no les entendía nada, solían entablar sendas “conversaciones” con mi padre, don Félix Gabriel Jiménez.
Por sus gestos, señas y expresiones hablaban de política, comercio, cotidianidad y claro, cuando las manos tocaban la panza, era momento de pasar a la comida, objetivo de dicho sea de paso, cumplía a cabalidad el ‘Chifa Tulcán’ .
En días de feria, llegaban más temprano para evitar la espera y así, seguir con sus actividades. Al primero que conocí fue al querido y popular Luchito. Al parecer eran viejos amigos con mi padre, pues solía sentarse en una de las mesas del rincón y don Gabriel servía inmediatamente su comida; de vez en vez, se sentaba junto a él y con una sopita acompañaba su jornada hasta que algún cliente interrumpiera la “charla”.



