El oso de anteojos: el silencioso guardián de los bosques y páramos del Carchi

El oso de anteojos: el silencioso guardián de los bosques y páramos del Carchi

El oso de anteojos: el silencioso guardián de los bosques y páramos del Carchi

En los páramos del Carchi todavía existe un habitante que pocas personas tienen la oportunidad de ver. Es tímido, excelente trepador y lleva en el rostro unas marcas que parecen dibujadas a mano. Pero detrás de esos particulares “anteojos” se encuentra uno de los grandes guardianes de la naturaleza andina.

Imagínate caminar por un bosque nublado del Carchi, la neblina desciende lentamente entre los árboles, las bromelias cubren los troncos y el silencio solamente se interrumpe por el canto de alguna ave. De pronto, entre la vegetación, aparece una silueta oscura que observa durante unos segundos y desaparece. Probablemente usted nunca llegue a verlo y eso, aunque pueda resultar decepcionante, es una buena noticia.

LOS BÚHOS: DESDE LAS CREENCIAS POPULARES AL EQUILIBRIO ECOLÓGICO

LOS BÚHOS: DESDE LAS CREENCIAS POPULARES AL EQUILIBRIO ECOLÓGICO

LOS BÚHOS: DESDE LAS CREENCIAS POPULARES AL EQUILIBRIO ECOLÓGICO

Introducción

Pocas aves han estado rodeadas de tantos mitos, supersticiones y creencias populares como los búhos. A lo largo de la historia, estos fascinantes rapaces nocturnas han sido asociadas con la muerte, la mala suerte, la brujería e incluso con presagios de desgracias inminentes. En numerosas comunidades rurales de América Latina, el canto de un búho cerca de una vivienda todavía es interpretado por algunas personas como un anuncio de enfermedad o fallecimiento. En otras culturas, se les ha considerado compañeros de brujas o criaturas vinculadas a fuerzas sobrenaturales.

EL MORTIÑO

El mortiño

(Vaccinium floribundum)

Tesoro cultural, patrimonial y gastronómico de los páramos andinos

Resumen

MortinosEl mortiño (Vaccinium floribundum Kunth) es un arbusto silvestre endémico de los páramos andinos, ampliamente valorado por su sabor, propiedades nutricionales y relevancia cultural. Su presencia en la dieta, las festividades y la medicina tradicional de las comunidades serranas lo convierte en un símbolo de identidad territorial y un patrimonio biocultural de los Andes. Sin embargo, las amenazas que enfrentan los páramos —deforestación, cambio climático, expansión agrícola y pérdida de saberes locales— ponen en riesgo la conservación de esta especie. Este artículo reflexiona sobre la importancia biocultural y gastronómica del mortiño, y la necesidad urgente de conservar los ecosistemas de páramo como espacios vitales para la biodiversidad y la memoria viva de los pueblos andinos.

Introducción

El mortiño es una especie silvestre de la familia Ericaceae que crece entre los 2.800 y 4.000 metros de altitud en los páramos de los Andes del norte, desde Venezuela hasta Perú. Su fruto, de color violeta oscuro y sabor agridulce, ha sido parte de la vida de las comunidades altoandinas desde tiempos precolombinos, tanto en su alimentación como en rituales y medicina tradicional. En Ecuador, el mortiño está estrechamente ligado a las celebraciones de Finados y Día de los Difuntos, donde es ingrediente esencial de la colada morada y las guaguas de pan, expresiones del sincretismo entre la cosmovisión andina y las tradiciones cristianas. Su recolección, preparación y consumo constituyen actos de transmisión cultural, de respeto a los ancestros y de conexión con la tierra.

El Zorro Andino

¿Por qué vemos zorros andinos en nuestras comunidades rurales o barrios? Un problema que va más allá de un simple avistamiento

Zorro AndinoEn las últimas semanas se han reportado por parte de comunidades de la provincia del Carchi, la presencia frecuente del icónico Zorro Andino (Lycalopex culpaeus) merodeando cerca de casas y granjas. Lo que parece un simple avistamiento, en realidad es una señal de alarma que esconde una compleja historia de ecología y convivencia.

En este artículo se abordará, desde las ciencias biológicas, su ecología y etología, para entender los cambios en su comportamiento, partiendo del hecho que los zorros andinos, no han variado, en súbito, su naturaleza, sino que es una adaptación en respuesta a profundos cambios en su hábitat.

El estudio del comportamiento en su entorno natural (Etología), demuestra que el Zorro andino es una especie que exhibe conductas complejas adaptadas a los diversos y desafiantes ecosistemas andinos que habita. Es una especie predominantemente solitaria o monógama, viven y cazan solos o en parejas estables, especialmente durante la temporada de reproducción. Un par de zorros defiende un territorio de caza para asegurar recursos para sus crías. La reproducción ocurre una vez al año, entre agosto y octubre. Después de un periodo de gestación de aproximadamente 55 días, la hembra da a luz a una camada que generalmente varía entre 3 y 6 cachorros.