Escribo poesía, cuentos, escarbo sobre la historia de los pueblos que se la escribe bajo las intenciones inconfesables de la política, de los fanatismos de las ansias de poder y escribir sobre esto es un acto de resistencia,a la manipulación de los medios, a la viralización de los superficial, las creencias fanáticas en las redes sociales, a los libros de dudosa intencionalidad, a la ignorancia generalizada y a la ligereza de los tiempos posmodernos.
En esta oportunidad quiero agradecerle a la escritora Cristina Labat por abrirme un espacio para participar en “LA JORNADA MUNDIAL POR LA PAZ” convocada por la Comisión Internacional Especializada en Literatura, Arte y Cultura (CIELAC).
“Creo que la paz no es un fin en sí misma, creo que la paz es solo la consecuencia de la humanidad en su plenitud”.
Creo que la paz es frágil y efímera y pobre, si la pensamos por el hecho que no haya disparos, ni misiles, ni explosiones entre países en guerra, o entre los pueblos.
Creo que la paz solo puede ser duradera, fuerte y firme cuando se eliminan las causas que generan los conflictos.
Yo escribo poesía como la expresión más sublime que puede emanar mi ser, invento cuentos cuando me siento feliz y también escarbo sobre la historia de los pueblos que se escribe bajo los tentáculos inconfesables de la política o de los fanatismos de cualquier tipo o de las ansias infinitas de poder de unos cuantos y escribir sobre esto, lo hago como un acto de resistencia, a la manipulación de los medios, a la viralización de conceptos superficiales y las creencias fanáticas que corre por las redes sociales, a los libros de dudoso origen e intención, de la opinión generalizada, a la ignorancia, del analfabetismo funcional, a la ligereza de los tiempos posmodernos.
Siete años pasaron volando, y ahora me toca despedir. Adiós, escuelita querida, donde crecí, aprendí y reí.
Recuerdos de risas y de llantos, de amigos y queridos maestros. Maestros que guiaron mis pasos, y compañeros que compartieron mis risas y mis llantos La pizarra, el aula, el patio, todo queda en mi corazón grabado.
había que intentar llegar a la cima del Guagua Negro en bicicleta,
para empezar a volar,
mientras la bicicleta,
dibujaba, con arte y cadencia las curvas que llevan a Tulcán.
El inicio del ciclismo como la pasión del pueblo Carchense.
¿Cómo nacela pasión por la bicicletaen la ciudad de Tulcán, esta afición que caracteriza a nuestro pueblo cuando son frecuentes “pelotones de ciclistas en fila india”, que, con esta figura elástica y simbreanteembellecen nuestras carreteras, caminos y montañas?
Antes del Hipólito, del Jaime, delArnulfo Pozo, antes del Carlos Padilla de San Gabriel, antes de los Martínez, del JulioImbacuán, del Luis Chugá y de otros tantos.
Nota previa: este relato está recogido de los vetustos archivos de la memoria neuronal del autor. Hace como 56 años disfrutó de un cortometraje basado en un cuento para la época navideña que le llegó muy adentro. Esta es una versión libre, muy libre.
A Luisa con todo cariño.
En una zona montañosa de paisajes esplendorosos se asentaba un pueblito pintoresco de gente sencilla, amable, solidaria, sin lujos; recia para soportar los crudos inviernos de fin de cada año.