Yo te llamo páramo frío y misterioso

en nombre del misterio de Chuil el fulgente,

ven a mis versos páramo frío y detente,

para a pensar tu magia sobre mi espíritu de ti ansioso.

 

Yo te evoco desde un canto de ancestros,

los abuelos Pasto discurren su gracia en tus lagunas,

hasta camina mi loca locura hereje que tiene ya pocas dudas

sobre el ardor de estrellarse en astros de ángeles posesos.

 

Dios mira mis versos y llora por mi amor a Su Luz,

desde esta sierra mía, indómita y preciosa,

muero y mil veces muero como Fénix graciosa

para tomar el alimento de tu suelo desde mi cruz.

 

Te llamo tres veces en conclamación,

ven páramo frío de pajonales dorados,

ven páramo frío de sortilegios en tus frailejones bordados,

ven páramo frío de sutiles besos en adoración.

 

Hiélame los huesos y el mirar de mis ojos,

enséñame la metemsomatosis para volverme dragón,

en tu gélido aliento sostén mi divino poco calor

para abrasar escorias, sufrimientos y despojos.