El secreto de la puerta de piedra del volcán Chiles
Lo cierto es que desde mi juventud había subido al Cerro Chiles una incontable cantidad de veces, desde las lagunillas al pie del volcán por el costado de las murallas negras y siempre había sido la ruta que disfrutábamos más, por lo agreste y hermoso de aquel conglomerado de rocas que testificaban el pasado violento del volcán.
Solo que desde hace poco tiempo entre brumas aparecía lo que parecía una puerta o un espejo en un marco de roca.
Era difícil entender que era un efecto natural, todo indicaba que era una obra humana, pero ¿en medio de las rocas?, ¿Y de esa magnitud?
Claro el aparecimiento de ese extraño lugar dio paso a diferentes interpretaciones que tienen que ver con el imaginario de las personas, desde una puerta secreta de un hombre que buscaba tesoros entró a esta "puerta" para escapar de delincuentes, y la entrada se cerró mágicamente”.
Pero esa explicación, no me acababa de convencer.
La pregunta que me revolvía en mi cabeza es, ¿esa “puerta estaba allí o apareció de repente?
Y claro que tomarle una fotografía se volvió parte de la aventura de subir al Chiles, pero…
Un día subíamos por el lugar y uno de los compañeros de aventura al pasar por el lugar no quería ver la extraña roca y mantenía la cabeza en dirección opuesta y aceleraba el paso hasta perderla de vista.
¿Pompeyo, por qué no quieres ver la roca?, le pregunté…
Siempre ha estado allí respondió, pero es el calentamiento global lo que la dejó al descubierto, antes se disimulaba con la maleza, pero desde que se la puede ver, no me agrada su presencia, "me da miedo” aseveró.
Mi viejo amigo aseveró:
Cuando vuelvan las lluvias y se forme una cascada por encima del lugar es la única forma de entrar y cuando alguna vez llueva tanto y baje la temperatura hasta que forme una capa de hielo como un espejo será la forma de escapar de las entrañas del volcán.
Miré a mi amigo a los ojos y le dije: creo que me estás “cuenteando”.
Mi amigo que era como las personas del lugar: “pequeño y retaco”, se encogió de hombros, acomodó su mochila y caminó como los demás para buscar la cima del monte.
Fin
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