Tres mujeres relevantes del Portugal: Carolina Beatriz Ângelo, Amália Rodrigues y Florbela Espanca

Tres mujeres relevantes del Portugal

Carolina Beatriz Ângelo, Amália Rodrigues y Florbela Espanca

Publicado en YouTube, en:
https://youtu.be/bBTFAVK5BiE

 

En el verano del año 2017 llegamos a Portugal y los hacíamos desde la España mora, habíamos disfrutado de Sevilla, Córdova y Granada, entonces parecía que nada podría superar la belleza andaluza del sur español.

Pero las tierras lusas tenían reservadas algunas sorpresas, las calles estrechas y empinadas de Lisboa que se parecían de alguna forma a algunas de las de mi Quito colonial, pero había algo que las hacían únicas. Era el sonido de su música que se escapaba por las puertas y ventanas de unas casas coloridas, pero dónde sobresalía el “azul” de sus azulejos unas pequeñas y tenues tabernas, las casas de fado, donde mientras se interpreta el canto, el público guardaba silencio.

La palabra Fado proviene del latín fatum, significa destino o fatalismo, el género musical emblemático de Portugal, que nació a principios del siglo XIX en los barrios humildes,  de la Lisboa portuaria y marinera como el Alfama y Mouraria. Canto que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2011.

Se caracteriza por ser un canto melancólico y profundo interpretado por un solista el o la fadista, acompañado por una guitarra española y la distintiva guitarra portuguesa de doce cuerdas.

La voz y las cuerdas me atraparon y claro que su cantar entre las cuerdas de guitarra refleja la saudade, un sentimiento intraducible de nostalgia profunda, pérdida, añoranza y melancolía por lo ausente o lo imposible.

Desde afuera de las casas se percibe el alma de la interpretación, cargada de una fuerza dramática y emocional enorme.

Nosotros también sabemos del sonido de la guitarra clásica o viola y ellos la combinan con la particular guitarra portuguesa, que tiene cuerpo en forma de pera y sonido metálico y este sonido es perfecto para hablar del destino trágico, los amores desdichados, la vida en los suburbios, la pobreza y la mar.

Al escuchar la voz de las cantoras se podía imaginar a una mujer potente, hermosa que parecía llevar una carga emocional gigante.

La ciudad de Lisboa es bella, sus calles nos llevaron a su centro lleno de la urbe, llena de historia, de luces, de gente y un mar de sabores en el aire que invitaban a probar manjares que se insinuaban maravillosos.

Pero la voz de la mujer que cantaba el fado me revoloteaba en mi mente.

Lisboa tiene algunos miradores que hay que visitar para tener una mirada desde arriba de algo que se insinuaba intrincado y hermoso.

Para subir había que tomar un suigéneris tranvía, pero hacerlo a esa hora era complicado así que había que tomar un “tuc-tuc”, un vehículo motorizado de tres ruedas sin puertas laterales, adaptado para el turismo.

Con la mano llamé al primero que venía por la calle, se acercó y su conductora era una hermosísima mujer, de rostro moreno, cabello lacio, figura exuberante y perfecta, llevaba un vestido entallado de colores y una voz potente que calzaba perfecto con la imagen que me había hecho de la cantante de fado.

Si Lisboa era hermosa, sus pueblos junto al mar eran maravillosos, de entre ellos Sintra y en ella el Castillo de la Pena una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX, una de las máximas expresiones del estilo romántico de ese siglo y este es un botón de un sinfín de lugares hermosos de este país que tiene la mirada puesta en el mar y allí sus fascinantes aventuras.

Y de la riquísima historia del Portugal quiero entrar en la vida de tres mujeres particulares

 

Carolina Beatriz Ângelo

Fue una médica y feminista portuguesa, la primera mujer en ejercer el derecho a sufragar de la Primera República Portuguesa, en las elecciones de la Asamblea constituyente de 1911.

Nacida en 1878 en la Guarda, Portugal y fallecida en Lisboa en 1911 a los 33 años de edad.

Carolina Beatriz Ângelo fue la segunda de cuatro hijos de Viriato António Ângelo y de Emília Clementina de Castro Barreto. Realizó sus estudios primarios y el Liceo en su ciudad natal, luego estudió por cinco años en la Escuela Médica de Lisboa. Allí se graduó como licenciada en medicina en 1902. y ese mismo año se casó con su primo, el doctor Januário Gonçalves Barreto Duarte, activista republicano y uno de los fundadores de la Liga Portuguesa de Fútbol.

Carolina Beatriz Ângelo fue la primera médica mujer portuguesa en operar en el Hospital de São José, más tarde se especializó en ginecología.

Inició la militancia cívica en 1907, con otras cuatro médicas que se unieron a movimientos femeninos en Portugal que se iniciaba en la forma de gobierno republicano.

Carolina Beatriz Ângelo se convirtió en defensora de los derechos de la mujer, sobre todo del derecho a votar, además de la participación en la campaña para la discusión y aprobación de la Ley de Divorcio en el Parlamento.

La primera ley electoral de la República Portuguesa reconocía el derecho a votar de «ciudadanos portugueses con más de 21 años, que sepan leer y escribir y sean jefes de familia». Carolina Ângelo vio en esta redacción una oportunidad de adaptarla y ampliarla en favor de la mujer porque en la gramática, el plural masculino de las palabras es femenino y masculino.

Cuando tenía 21 años Ângelo enviudó y con una hija menor a su cargo, le solicitó al presidente de la comisión censal del 2.º distrito de Lisboa el derecho a ser considerada «jefe de familia». La demanda fue rechazada por la comisión, lo que la llevó a presentar un recurso en el tribunal de justicia, argumentando que la ley no excluía expresamente a las mujeres. En 1911, el juez João Baptista de Castro resolvió, lo que Carolina Beatríz comentó:

Excluir a la mujer (…) sólo por ser mujer (…) es simplemente absurdo e injusto y contrario a las propias ideas de democracia y justicia proclamadas por el partido Republicano. (…) Cuando la ley no distingue, el juez no puede distinguir (…) y pido ser incluida como “jefe de familia en el recensamiento electoral.

En 1911 se convirtió en la primera mujer en ejercer el derecho al voto de la reciente república, en las elecciones constituyentes. Sin embargo, Ângelo tuvo un incidente, que fue reproducido por el diario A Capital:

Al final de la jornada electoral, el presidente de la asamblea de voto, consultó a la mesa sobre si debería o no aceptar el voto de la “mujer” y la junta dijo que no.

Esta decisión era un retroceso inmediato de la ley que permitía el sufragio femenino. Y volvían al Código Electoral de 1913 establecía que «son electores de cargos legislativos o ciudadanos portugueses de sexo masculino mayores de 21 años o que cumplan esa edad al término de las operaciones de recensamiento, que estén en pleno gozo dos sus derechos civiles y políticos, sepan leer y escribir portugués y residan en el territorio de la República Portuguesa.

Después de establecerse la Primera República Portuguesa, Carolina Beatriz Ângelo continuó con su defensa al derecho al voto de las mujeres y lo hizo con tal intensidad, que murió de un fulminante ataque al corazón en 1911, a los 33 años de edad, luego de una reunión durante la noche en la Asociación de propaganda feminista, quedó huérfana su hija de 8 años.

Las mujeres portuguesas pudieron votar recién en el año 1931, 20 años después de la muerte de Carolina Beatriz Ângelo, tras ser concedido el derecho a voto, aunque con restricciones: solamente podían votar quienes hayan tenido educación secundaria o superior, mientras que para los hombres bastaba saber leer y escribir.

La ley electoral de 1946 extendió el derecho de voto a los hombres analfabetos y que pagasen al Estado al menos 100 escudos portugueses de impuestos y también a las mujeres jefas de familia y a las casadas que sepan leer y escribir, tuviesen bienes propios y pagasen al menos 200 escudos de contribución.

Recién en 1974 se suprimieron todas las restricciones a la capacidad electoral de los ciudadanos por razón de género.

Homenajes

Algunos sitios en Portugal llevan el nombre de Carolina Beatriz Ângelo, una plaza en Famões, una calle y una escuela de la ciudad de Guarda, y un hospital público en Loures.

 

Volvemos al fado con:

Amália Rodrigues

Amália da Piedade Rebordão Rodrigues, nació en Lisboa, en 1920 y murió a los 79 años en su Lisboa en 1999, Fue la «Reina del Fado» (Rainha do Fado), es la cantante que más ha popularizado este tipo de música en el mundo, pues grabó más de 170 discos a lo largo de su vida. Fue una gran embajadora cultural de Portugal y su voz tiene un importante reconocimiento internacional.

Tuvo una carrera profesional por más de 40 años, tanto en la música como en la actuación, Su nombre se internacionalizó durante las décadas desde 1950 a 1970, pero sus vínculos con el régimen del dictador António de Oliveira Salazar la obligaron a retirarse de los escenarios durante la década posterior a la Revolución de los Claveles de 1974 el levantamiento militar pacífico ocurrido el 25 de abril de 1974, que puso fin a 48 años del régimen dictatorial del Estado Novo e inició la transición del país hacia la democracia de Portugal.

Amalia cantó en portugués, en español, inglés, italiano y en francés, realizó conciertos en el Olympia de París, en el Auditorio Nacional de Madrid, en Guadalajara México. Amália es la artista portuguesa que más discos ha vendido, más de 30 millones de copias.

Amália Rodrigues fue la quinta de una familia de nueve hijos. Su niñez la vivió en una familia pobre y numerosa. Su padre era zapatero y tocaba el cornetín en una banda.

Amalia era una niña tímida, que solo cantaba para su abuelo y sus vecinos. Su abuela, Ana que era analfabeta, la educó de una manera estricta y la envió a la escuela primaria donde cantó por primera vez en público con nueve años para la fiesta de la escuela. A los doce años, dejó los estudios y encontró un trabajo bordando, pero al poco tiempo, empezó a trabajar en una fábrica de pasteles, intentó suicidarse bebiendo cabezas de cerillas. Decía que lo había hecho para castigar a su abuela…

A los quince años, se fue con su hermana pequeña, a vender frutas por la zona del puerto de Lisboa; allí ganó cierta popularidad y en 1936 consiguió participar en el desfile popular de Alcântara.

 En 1938, quiso participar en el concurso de nuevos talentos donde nombraban a la «Reina del Fado de los Barrios» en representación de su barrio, Alcântara,  pero no pudo hacerlo, porque el resto de concursantes se negó a competir contra ella.

Audicionó para un jurado y fue un éxito, pero su familia se opuso y Amália declinó la invitación. Y llegó el amor con el guitarrista y tornero Francisco da Cruz, y decidió intentar suicidarse por el amor no correspondido, al fin y dos años más tarde se casaron, pero esta unión apenas duró dos años. Francisco da Cruz le pidió el divorcio y Amália decidió intentar quitarse la vida por tercera vez delante de su ventana tomándose un veneno para ratas.

Volvió a casarse una segunda vez, en Río de Janeiro en 1961, con el ingeniero brasileño César Seabra.

Tras la Revolución

Algunos días después de la caída de la dictadura de Salazar y el restablecimiento de la democracia, Amália publicó el sencillo Meu amor é marinheiro. La portada de esta canción aludía a la Revolución de los Claveles, Amália tuvo que retirarse de la vida pública, acusada de colaborar con el régimen fascista.

 A pesar de que estas acusaciones provocaron un parón en su carrera, recibió diversos homenajes, como la condecoración de la Orden del Infante Don Enrique por parte del entonces presidente de la República Portuguesa, Mário Soares.

No faltaron los problemas económicos que la obligaron a deshacerse de parte de su patrimonio. Pero era Amalia, la que fue recibida en 1989, en el Vaticano por el papa Juan Pablo II.

A pesar de que algunos consideran que participó en la Triple F de Salazar —fado, Fátima y fútbol— otros piensan que colaboró económicamente con el Partido Comunista Portugués que era entonces clandestino,

Muerte

Amália Rodrigues falleció el 6 de octubre de 1999 a los 79 años, debido a una enfermedad del corazón, algunos días después de volver de su casa de campo en el Alentejo. El presidente portugués de la época, decretó un luto oficial de tres días, cuatro días antes de las elecciones legislativas, y los partidos decidieron suspender el último día de jornada electoral por Amalia. Fue enterrada en el cementerio de los Placeres, en Lisboa.

La casa en la que vivía Rodrigues, en la Rua São Bento número 193, situada junto a la Asamblea de la República Portuguesa, se abrió como “Casa Museo de Amália Rodrigues” en el 2001 para preservar su legado artístico y su figura.

Tiene tantas y tantas distinciones por su canto, por sus películas, por su vida.

Distinciones     

Caballero de la Orden Militar de Santiago de la Espada, de la Legión de Honor, de la Orden de las Artes y las Letras, de la Orden de Isabel la Católica, de Santiago de la Espada, del Infante Don Enrique, Oficial de la Orden de Santiago de la Espada, entre tantas y tantas.

 

Florbela d'Alma da Conceição Espanca

La escritora y poeta portuguesa y una de las precursoras del movimiento feminista en Portugal.

Espanca nació en 1894, fruto de una relación extramatriomial,  hija de Antónia de Conceição Lobo y del fotógrafo João Maria Espanca, uno de los pioneros que llevó el cinematógrafo al país luso.

Su padre la reconoció como hija hasta 18 años después de su muerte, sin embargo, fue quien la impulsó en su formación académica, siendo de las pocas niñas que asistían al colegio en Évora y de las primeras que cursó la enseñanza secundaria en el Liceu Masculino André de Gouveia en la ciudad eborense

Espanca se casó en el 1912 con Alberto Moutinho, se mudó a la localidad de Redondo, donde el matrimonio abrió una escuela en la que Espanca impartió clases de francés e inglés. Fue profesora en Évora y Lisboa, realizaba traducciones del francés al portugués, que eran publicadas por editoriales y en diversos medios literarios y periodísticos, como el diario Notícias de Évora.

Espanca realizó un curso de Letras en 1917 y se convirtió en una de las primeras mujeres en estudiar Derecho en la Universidad de Lisboa, matriculándose en Derecho.

Obra literaria

Espanca fue una pionera de la literatura feminista portuguesa, escribía sobre la felicidad en sus textos hablaba del el amor, el erotismo, la saudade, el sufrimiento, la soledad, la muerte. Reflexionaba sobre el papel de la mujer en un mundo de los hombres. Escribió cuentos, cartas personales poemas en forma de sonetos con un cariz confesional.

A los ocho años de edad, Espanca escribió su primer poema, A Vida e a Morte, su soneto Crisantemos fue publicado en el 1916 por la revista Modas & Bordados. Escribió una colección de sonetos en tres libros diferentes: Livro de mágoas, publicado en 1919, Livro de Sóror Saudade, en 1923 y Charneca em Flor, que se publicó en 1931, tras su fallecimiento, sus sonetos completos se publicaron en 1934.

En 1930, Espanca escribió el Diário do último ano, que recoge, en una mezcla de ficción y autobiografía, el último año de la autora a lo largo de treinta y dos fragmentos, el último a seis días antes de que se suicidara.

Fue una mujer de carácter liberal, moderna y adelantada a su tiempo, Espanca se casó tres veces, lo que le supuso un estigma social en la época. El primer matrimonio tuvo lugar en 1913 con un profesor, el segundo con un alférez de la Guardia Nacional Republicana y al final se casó con un médico. Espanca sufrió dos abortos espontáneos y nunca tuvo hijos.

Espanca intentó suicidarse en varias ocasiones, hasta que en 1930 se quitó la vida con una sobredosis, el día que cumplía 36 años.

 

Reconocimientos

El escritor portugués Fernando Pessoa dice de Espanca era una “Alma soñadora / Hermana gemela de la mía”.

En 2012, se estrenó la película Florbela del director Vicente Alves do Ó que sitúa la vida de la escritora en su contexto. Este filme estuvo nominado a los Premios Goya 2020 como mejor película iberoamericana y al Colón de Oro en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Además, el canal de televisión portugués RTP produjo una miniserie biográfica de tres episodios sobre la escritora titulada Perdidamente Florbela.

En la ciudad de nacimiento de Espanca, existe un busto de mármol de la poetisa y el cine-teatro de ese lugar, así como la calle en la que vivió, lleva su nombre. El Ayuntamiento de esa localidad organiza con carácter bienal el Premio Literario Florbela Espanca.

El escultor Francisco Simões es el creador de una estatua de la poetisa que está en el Parque de los Poetas de la ciudad portuguesa de Oeiras. La biblioteca municipal de la ciudad portuguesa de Matoshinos, el lugar en el que falleció, lleva el nombre de Florbela Espanca.

 

 Esta es una muestra de tres mujeres notables, potentes y al tiempo frágiles como la bellísima morena de cabello lacio y figura exuberante que conducía un #tuc-tuc” por las estrechas y pintorescas calles de Lisboa en el verano del 2017.

 

Muchas gracias

 

Imágenes tomadas de: Carolina Beatriz Ângelo, en: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/db/Carolina_Beatriz_%C3%82ngelo.jpg

Amália Rodrigues, en: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcS0P2OgL1TSPmzYzqJt36VMdvuvURUFPORvsks7ArkjXw&s=10

Florbela Espanca, en: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRgMuoV8WA7naBLqZ-3TaWB10ezxFNgTes0xn-l9z4RYA&s