Cuando el contrabando es igual a supervivencia

Cuando el contrabando es igual a supervivencia

Esa es la historia de mi pueblo, que se encuentra en la línea de frontera, que habla de años y años de lucha por sobrevivir inclusive en contra de su mismo gobierno que intenta regularizar el paso de mercancías, de cobrar impuestos, de ordenar el comercio, pero que no siempre puede conectar con la realidad, las expectativas y las necesidades de las personas.Jorge Contrabando

Pero que visto desde la mirada de los ciudadanos que habitan en el confín del país, para ellos, se trata de sobrevivir, de alimentar, de educar, de construir, aunque cómo dice la canción popular

“Aunque tu mama no quiera”,

“aunque la aduana no quiera”,

“Aunque el gobierno no quiera”.

Me indigna cuando los mismísimos hijos de las “cacharreras”, de esas historias de contrabando es igual a supervivencia, se alinean con la frase ¿Cómo controlar las vías irregulares?

Entiendo la política del gobierno de regularizar y de controlar el tráfico de mercancías; todos lo han hecho, pero lo que no han hecho es generar posibilidades de trabajo para las familias, hombres y mujeres de frontera que NO han encontrado en su tierra, las condiciones necesarias para construir su vida, su familia, la educación de sus hijos, las plazas de trabajo.

Agravada la situación cuando los gobernantes han hecho de la frontera un pretexto para sus pujas y sus conflictos alejados de la realidad ciudadana que lucha por subsistir en condiciones adversas y por lo tanto difíciles, pero que tienen que hacerlo porque deben responder a una realidad familiar que no puede esperar.

Todavía está en mi mente “El Tejar” quiteño del siglo XX, repleto de mercadería colombiana traídas de contrabando por las “mujeres de frontera”, a costa de arriesgar su vida en las curvas de “Duendes o de “Otón”, a costa de arriesgar su dignidad por la puja entre la autoridad encarnada en los “aduaneros” y la necesidad de pagar las necesidades de sus hijos que luchaban por una carrera en “La Universidad Central” en la capital o en las filas de oficialidad o la tropa de las FFAA” o en la “Policía Nacional”.

Por supuesto que junto al trabajo honesto y que muchísimas veces rayaba en lo “heroico, de las mujeres “tulcaneñas”, “carchenses”, “ecuatorianas”, por supuesto que se también se generaron las actividades ilícitas fruto del narcotráfico, la minería ilegal, la migración ilegal, la extorción, y todos los delitos conexos y eso hay que combatir y eliminar.

¿Pero cercenar las posibilidades de trabajo en el límites de las normas, porque con frecuencia “el contrabando es igual a supervivencia”, con medidas tomadas desde el escritorio, de la memoria corta o de la obediencia ciega?

Nadie, NINGÚN gobierno en la vida republicana del Ecuador ha podido entender la vida de frontera. Pero eso no elimina la responsabilidad y la obligación de entenderla y atenderla.

Ojalá se haga realidad en la frontera la atención gubernamental inteligente y oportuna, aunque lo dudo, entonces seguiré tarareando:

“Aunque tu mama no quiera”,

“aunque la aduana no quiera”,

“Aunque el gobierno no quiera”.

 

Jorge Mora Varela

 

Imagen tomada instagram