Por: Jorge Mora Varela
Las historias recreadas en el libro "Retazos del Tiempo", pretenden ingresar en la vida de la gente desde los insondables caminos de la provincia del Carchi, con una narrativa estética, de lectura fácil y amena, con mensajes claros y profundos que están presentes como hilo conductor de los cuentos y que invitan al lector a reencontrarse con sus más profundas raíces, que trascienden la memoria colectiva para convertirse en patrimonio intangible, que vigoriza la identidad cultural de su pueblo.


Cultura es todo, es lo que producen los pueblos y cada uno de sus integrantes, es la manifestación del hombre a través de su quehacer diario, es el entorno, el paisaje, las costumbres, es lo que nos hace diferentes y afines a otros pueblos, para que la cultura sea de paz, de solidaridad como nosotros somos, es la ciencia, es la música y todas sus manifestaciones artísticas, para que rompa los abismos culturales que nos separa, no es un espacio determinado ni un tiempo ni un protagonista. Solo basta con sentir con expresar todo aquello que está en nosotros y que hemos de exponer, es la responsabilidad que cada uno tiene con el otro y con el medio, para discernir lo que se quiere trasmitir, sea material o inmaterial, es la relación y la interacción humana que identifica a un determinado grupo social. Somos seres sociales que producimos cultura y la cultura nos da identidad.
Un nuevo régimen de producción debe basarse en la norma constitucional que establece la Economía Social y Solidaria, y que postula que el centro de toda actividad económica es el ser humano. Pero no desde una visión antropocéntrica, pues el ser humano no solo debe ser solidario con los demás, sino que debe vivir en armonía con la naturaleza, de la que forma parte.
