Los Lindojo

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

Escúchalo en Ivoox en: https://go.ivoox.com/sq/2852199

El libro “Un siglo bajo el pincel de ‘Los Lindojo” es una narrativa de investigación de corte multidisciplinar que profundiza en la historia de la familia Rosero Mora, que nace en la ciudad de Tulcán con Julio Rosero Revelo en 1913.

Los Lindojo

A través de una investigación meticulosa, exploro la vida y obra de LOS LINDOJO, con una mirada desde la historia, la religión, la espiritualidad, el sincretismo, la filosofía, la antropología, entre otras disciplinas de las ciencias humanas, para determinar el legado y la influencia cultural en el arte de la pintura y de la identidad carchense. ​

Lo relevante es que el talento de Julio César Rosero Revelo fué heredado por sus hijos y nietos, quienes continúan su legado artístico y lo han hecho por más de un siglo, lo que les da a los "Los Lindojo" la categoría de dinastía en el arte y la plástica popular.

El intelectual Duván Ávalos reconoce en el prólogo la necesidad de “La valoración de lo propio”. ​Allí reflexiona sobre la recurrente falta de apreciación y reconocimiento de las producciones culturales locales en nuestra ciudad y la provincia.

Entonces hay que generar espacios de memoria que estimulen el conocimiento, la valoración, la apropiación y el reconocimiento de lo propio.

En este contexto, con este libro busco resaltar la rica tradición artística de los carchenses, en este caso particular la obra de “Los Lindojo”, quienes han contribuido de forma significativa al arte plástico durante más de un siglo. ​

La historia de “Los Lindojo” comienza con Julio César Rosero Revelo en la segunda década del siglo XX y con este dato nace el nombre del libro: Un Siglo Bajo el Pincel de LOS LINDOJO.

La historia nace con Julio un hombre alegre y de vez en cuando con un carácter fuerte, multifacético, con apegos a la música, al deporte, con alegría, sencillez, un afecto y compromiso con su comunidad. ​

Julio desarrolló una filosofía artística basada el trabajo constante y la conexión con el pueblo, creando obras que reflejaban la identidad y las tradiciones de su comunidad. ​

Luego como educador y artista, dejó un legado de más de 3,000 cuadros, murales y decoraciones religiosas en Ecuador y Colombia, hasta ser declarado “el mejor pintor clásico del Ecuador en los últimos tres lustros” por la revista ecuatoriana Diners Club en 1985. ​

La dinastía de “Los Lindojo” incluye a los hijos y nietos de Julio César Rosero Revelo, quienes heredaron su talento artístico y su pasión por las artes plásticas. ​ Cada miembro de la familia desarrolló su propio estilo y contribuyó al arte carchense de manera particular. ​

Hugo, pintor y docente con la habilidad para pintar y para escribir en la temática social y crítica, cuando en su columna del Semanario la Frontera bajo el seudónimo de “Rasputín” aborda con la dureza crítica de las palabras, en temas sociales y sensibles.

Julio, “el caricaturista de la idiosincrasia carchense”, con sus dibujos multicolores captura la esencia de su pueblo y lo hace con calidad y humor y es retribuido con el afecto popular.

Guido, fue un maestro generoso y polifacético en la enseñanza del arte en escuelas y comunidades con trazos firmes y hermosos.

Northon, con una especial destreza en retratos y pintura mística con habilidad, técnica y alta sensibilidad artística.

Luis, el hijo menor de Don Julio, un artista multifacético ex director de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, Núcleo del Carchi. Él enriquece su obra cuando combina tradiciones indígenas y mestizas con el catolicismo y genera un singular sincretismo de colores, además de su compromiso con la identidad cultural carchense se refleja en sus libros, murales y la creación de personajes icónicos como “El Pupo” y “El Rey de la Papa”. ​

Ana Karina Rivas Rosero, una magnífica exponente del hiperrealismo y caligrafista, con la habilidad para capturar la realidad con precisión y belleza, su obra no nos deja indiferentes.

Juan Carlos Rosero Benavides, un joven que hace su camino al andar y su compromiso social que lo distingue y lo expresa en su pintura.​

El libro lo he planteado desde el análisis del arte pictórico de “Los Lindojo” desde diversas perspectivas para apreciar su valor y su aporte cultural, entonces he encontrado argumentos en la filosofía, la historia, la antropología, la cultura entre otras disciplinas que puedan mostrar el aporte y la valía de esta familia con talento creativo en la plástica y en las letras.

El valor del arte de esta familia, radica en su capacidad para proporcionar una visión del pasado y documentar la historia y las experiencias humanas del Carchi y de la región que lo rodea.​

“Los Lindojo” han desempeñado un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural carchense. ​ Su arte, combina elementos de la cultura pasto, el mestizaje y las expresiones religiosas, que han contribuido a la creación sincrética, y con ello una identidad artística y cultural que refleja la diversidad y riqueza espiritual de la región. ​

Por esta razón con el libro “Un siglo bajo el pincel de ‘LOS LINDOJO” quiero rendir un homenaje de reconocimiento y un aplauso gigante a esta familia de artistas los Rosero Mora, que nació con su padre Don Julio César Rosero Revelo.

Además de hacer un afectuoso llamado a leer el libro físico y más adelante de forma virtual, para conocer, valorar y preservar su legado en este caso de “LOS LINDOJO” para las generaciones futuras que deben heredar y enriquecer sus raíces culturales y si es a través del arte y la lectura mejor.

 

Jorge Mora Varela