No me agradan los dogmas y las tradiciones, porque son una manera solapada de atarse al pasado y negarse la oportunidad de evolucionar y negarles a las personas su derecho a construir su vida en su propio país.
VENEZUELA ENTRE DIVINIDADES Y DOGMAS
Es un hecho doloroso e indignante mirar como un país y sobre todo sus autoridades permiten la muerte de algunos de sus jóvenes, así como es triste y desolador contemplar como cientos y miles de ciudadanos dejan su patria, porque en ella ya no les queda ninguna posibilidad de supervivencia.
Los que mueren, solo son parte de las estadísticas y nadie asume la culpa y los que se van, que son capaces de meter toda su vida en una maleta, sin que a nadie les importe, sino solo su familia que debe dejarlos partir, para tener la esperanza de sobrevivir, si es que encuentran un lugar fuera de Venezuela, donde trabajar para enviar algo de alivio a sus seres queridos, víctimas inocentes de la estupidez humana.



