CON ELLA NO TE METAS

Amigos, los invito a disfrutar de una historia del realismo mágico carchense

 

CON ELLA NO TE METAS

 El y ella

Parecía una sentencia que pretendería salvar a alguien de un acto peligroso, de una posible agresión o de una potencial afrenta.

Sin embargo, solo era la posición defensiva de los chicos del tradicional barrio, que, a su manera pretendían tener la exclusiva para poder cortejar a una hermosa mujer que, por esos años en ella brotaba su belleza como una flor de primavera.

Entonces cualquier afuereño era un enemigo potencial, que podría llevarse a una de las “suyas”, la más hermosa y ellos no lo podían permitir.

Entonces, ante la invasión a los feudos del barrio de un joven extraño que buscaba la mirada,  la sonrisa, el pensamiento nocturno e inquietante en el lecho la joven mujer, la sentencia estaba dada.

Esta llamada me llevó a mirarme en el espejo

Esta llamada me llevó a mirarme en el espejo

Hace unos minutos recibí una llamada de un número desconocido a mi teléfono, la persona que me identifica por mi nombre y me ofrece visitarme para ofrecerme los servicios exequiales del “Campo Santo Monteolívo”…

No pude detener la carcajada….

Pero por si acaso fui a mirarme en el espejo y claro que han pasado los años, pero todavía no voy a colgar los guayos

No es la primera llamada sui géneris que recibo, además de los infaltables planes de medicina prepagada, seguros de vida, planes de ahorro, inversiones, de telefonía celular, tarjetas de crédito, premios de consumo “sin ningún compromiso”, o de las ventas de electrodomésticos, las infaltables ollas carísimas o de servicios de mantenimiento de los electrodomésticos que ya no tengo.

El páramo de El Ángel

El hombre viejo que iba en el asiento trasero del Jeep comentó con voz apagada: “Nunca fuimos muy inteligentes para tratar al páramo”.

 

El páramo de El Ángel

 

El tiempo pasa y se nota cuando los superhéroes de nuestra infancia, nuestros padres, tíos y sus amigos envejecen, se encorvan, se encogen, se vuelven lentos, silenciosos, taciturnos y tristes.

Parecía una gran idea, llevar a nuestro padre desde Tulcán hasta El Ángel, por el camino viejo, que va por el páramo, para aprovechar las bondades del flamante Jeep del cual queríamos hacer gala, llevarlo a “Chalpatán”, pasar por “el Pirlao”, “la quebrada de Piedras”, las lagunas del “Voladero”, ver de lejos “la finca del Carlos”, asomarnos a Chabayán, la Libertad, bajar a El Ángel, ver los frailejones en su esplendor y embellecer el domingo, por los caminos de la infancia de papá.

Paramo Angel

LA FIESTA DE LA VIDA

LA FIESTA DE LA VIDA

Una versión libre, muy libre.

Gabriel Cuesta M.

Nota previa: este relato está recogido de los vetustos archivos de la memoria neuronal del autor. Hace como 56 años disfrutó de un cortometraje basado en un cuento para la época navideña que le llegó muy adentro. Esta es una versión libre, muy libre.

Gabriel Cuesta 1

A Luisa con todo cariño.

En una zona montañosa de paisajes esplendorosos se asentaba un pueblito pintoresco de gente sencilla, amable, solidaria, sin lujos; recia para soportar los crudos inviernos de fin de cada año.

La memoria de los viejos

La memoria de los viejos

Cortejo FunebreEl cortejo fúnebre cubre más de dos cuadras, un grupo de personas siguen a paso coordinado el féretro, qué, cobijado con un poncho azul, va en hombros de los varones de la familia, algunos amigos y parientes que se turnan para llevar al difundo al campo santo.

Manuel Mesías, el padre, abuelo y suegro, de muchos de los que van llorando su partida, fue un buen hombre: jardinero de profesión, amante de su familia, buen bailarín, pagador de sus deudas y que a sus setenta y nueve años partió a mejor vida por causa de una gripe, sí, una simple gripe que lo llevó a quedarse sin voz y sin aliento.

El viejo solía contar a sus nietos sus recuerdos con tal claridad, como si fueran aventuras. Cerca del fogón de leña, sentado en la silla de madera, que parecía tener más años que él, colocaba al menor de sus nietos en sus piernas y empezaba la historia: