¿Por qué, durante los años 2020 y 2021, el sistema educativo de Corea del Sur nunca abandonó la presencialidad?, inclusive los exigentes exámenes para entrar a las universidades coreanas no cambiaron ni su forma ni su rigor.
BIENVENIDA LA NORMALIDAD
Con enorme gusto he sido testigo como los jóvenes han vuelto a los campos de juego y han dado rienda al juego, al deporte, al esfuerzo, al contacto físico, a la felicidad y nos hemos tomado 19 meses para hacerlo y me alegro de haber vuelto a ser parte del mundo normal.
Las vacunas contra el covid-19 deben hacer su trabajo, minimizar los impactos de la pandemia y llevarla en términos de tal normalidad que no sea determinante y se vuelva parte invisible de la cotidianidad.
Luego de todo lo que ha pasado, el 2020 y las ¾ partes del 2021 han demostrado que la pandemia no era tan catastrófica como la pintaban. Que algunos países se dejaron vencer de la paranoia y pusieron en riesgo la integridad de sus ciudadanos, no por la virulencia del covid-19, sino por la exageración en las medidas de prevención del contagio y “muerte” de sus ciudadanos, sino porque destruyeron de manera peligrosa sus estructuras económicas, familiares, educativas, productivas.
Tener a los niños y a los jóvenes encarcelados en la virtualidad educativa es un acto que rayó en la crueldad. Me gustaría saber ¿Por qué el sistema educativo de Corea del Sur nunca abandonó la presencialidad?, inclusive los exigentes exámenes para entrar a las universidades del país sur coreano no cambiaron ni su forma ni su rigor durante el 2020 y 2021.






